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Opinión | Restarle méritos es hacer el ridículo

El Mallorca es el líder de Segunda por méritos propios. Los números son aplastantes, pero todavía hay quien pone en entredicho su trayectoria sugiriendo que está siendo favorecido por los árbitros. Si eso lo defienden aficionados del Espanyol, Almería, Leganés o Girona se puede considerar hasta normal, es la salsa del fútbol. Lo que no es tolerable es que este discurso cale entre cierto sector del periodismo peninsular que analiza lo que está sucediendo en la categoría. Esto le resta seriedad a una profesión tan bonita y con tanta responsabilidad. El deporte es pasión, cierto, pero cuando se habla de que el Mallorca es el más favorecido por los colegiados por haber estado en superioridad numérica en ocho ocasiones debería analizarse si fueron acertadas esas expulsiones y no quedarse solo con la cifra. El matiz es esencial. O si los penaltis a favor están correctamente señalados. O si no recibe penas máxima en contra es quizá porque los rivales pisan poco su área. Quizá así se llevarían una sorpresa y dejarían de hacer el ridículo.

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