01 de diciembre de 2014
01.12.2014
La libreta

Cada cosa en su sitio

01.12.2014 | 02:45
Bigas juega la pelota, ayer en Son Moix.
Siete jornadas sin perder dan para un bonito titular, pero si en las dos últimas has desperdiciado la victoria dejándote cuatro puntos que te van a hacer falta, es mejor hacer autocrítica y trabajar en todo lo mal que hace tu equipo que, desgraciadamente, es mucho. No recurriremos a la lectura fácil de fuimos malos, luego buenos y ahora volvemos a ser malos, no. La plantilla del Mallorca siempre ha sido la misma pero empezó con una pareja de centrales lamentable, Truyols y Agus, dos laterales para el desahucio, Joao Víctor lejos de su estado de forma y Marco Asensio desubicado en una banda. La recuperación de Bigas, el hallazgo de Kasim, la adaptación de Gulan, el equilibrio del brasileño y la demarcación del futuro jugador del Real Madrid, permitieron mejorar unos números preocupantes. El fulgor se apagó ayer ante un Sporting que, sin forzar demasiado la máquina, pudo ganar con mayor claridad que la reflejada en el marcador.

SIN COLUMNA VERTEBRAL el débil esqueleto bermellón se hace añicos. Fuimos oráculos al expresar nuestra inquietud por la suspensión del pivote carioca que da sentido a la salida del balón y firmeza a ese pasillo de seguridad que arrancaba en Kasim y concluía en la media punta. La ausencia de dos de las vértebras han devuelto al equipo a su verdadera dimensión sin que desde el banquillo se hayan arbitrado soluciones. Quizás porque es lícito dudar de la capacidad de Karpin, evidentemente desacertado en la elección sucesiva de los sustitutos: Fofo, Martí y Truyols.

MARCO ASUME EL PAPEL DE DON QUIJOTE enfrentándose en solitario a cuanto enemigo se cruza en su camino como si fueran las aspas de los molinos que poblaron La Mancha en el texto cervantino. Él, solo contra el mundo. Suponiendo que termine la Liga con el Mallorca, lo que en estos momentos no está tan claro, no puede estar en misa y repicar. Hace tiempo que el Mallorca salta al terreno de juego con nueve futbolistas. El empeño del técnico en mantener contra viento y marea a Cendrós, taponando injustificadamente la proyección de Company, y de Pereira, uno de los grandes fiascos de un plantel que ya no anda sobrado de por sí, infunde dudas respecto al trabajo intenso pero carente de imaginación de un técnico sincero que casi siempre pronuncia la palabra más adecuada, aunque no siempre acierta con la tecla durante los partidos.

EN EL INTERMEDIO Y ANTE LAS CÁMARAS de Canal Plus, Miguel Ángel Nadal no logró explicar qué hace aún en el club. Recordemos que el pasado verano afirmó haber aceptado su nombramiento para "limpiar la imagen del club". Seguramente no ha sido por su culpa, pero continúa igual o más sucia que antes. El público no se cansa de repetirlo cada vez que tiene ocasión, pero los directivos ausentes siguen a lo suyo y el manacorí, en evidencia al verse relegado por Aouate en su momento y ahora metido en el papelón que le han asignado en el traspaso de Asensio, pierde la gran oportunidad de colocarse al lado de la afición que le aplaudió y se mantiene en un puesto sin prestigio.

CLAASSEN TAMBIÉN HA PEDIDO SU MANO. Se aferra a una incosecuente lucha por el control del club inconsciente de que su voto es cómplice, si no esclavo, de las decisiones del presidente de cuyo nombre no quiero acordarme. El alemán persiste en su errática trayectoria más pendiente de denostar al accionista mayoritario en retirada que de convencer al mallorquinismo de su músculo financiero, lícitamente dudoso, sin aportar la menor prueba de sus buenas intenciones. Igual que al equipo, el tiempo pone a cada cual en su sitio y, en el presente caso, muy rápidamente.

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