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Diario de Mallorca

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Lletra menuda | Los restos de obra no se volatizan con silencio

Ahora que ya dispone de certificación oficial sobre el origen y propuesta de tratamiento para los vertidos en aguas del Port, Pollença ve ampliado el acoso de desperdicios del que es objeto, con nuevos deshechos materiales y terrestres. Es mérito, según todos los indicios, del hotel insignia de Formentor, ese complejo en proceso de transformación, vestida de rehabilitación, y al que todo parece estarle permitido. O tolerado.

Si Pollença se pone de triste moda por la mala gestión de escombros, sean sólidos o líquidos es, primero porque existen y están fuera de sitio, segundo porque Junts Avançam está ejerciendo una férrea labor de denuncia y concienciación y tercero, debido a que la laxitud municipal en este sentido abulta más que los montones de escombros hallados en un paraje que goza de un alto grado de protección medioambiental regulado desde distintos organismos competentes. La práctica diaria demuestra, sin embargo, que la medida se queda a medias. Resulta insuficiente porque la norma, aparte de ser validada, debe ser ejecutada con eficacia y a esto no ayuda el ayuntamiento de Pollença desde el momento en que ni siquiera contesta a los requerimientos de la conselleria para aportar los estudios de gestión de residuos del hotel.

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