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Diario de Mallorca

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Lletra Menuda | El sentido de la gestión pública

A lo largo de los últimos años se ha percibido una abundante tendencia de externalizar servicios propios de los ayuntamientos. Las corporaciones locales, en general, se han servido para ello de la contratación de empresas externas o bien de la creación específica de estructuras municipales propias. Estos comportamientos, acompañados siempre de sustanciosos montantes económicos, son más trascendentes de lo que aparentan porque marcan la frágil diferencia entre la mera gestión administrativa de actividades colectivas de influencia y destino general y el ejercicio de la función pública directa propia de los ayuntamientos. Es decir, que en ellas se refleja el talante, las intenciones y la identidad de cada corporación municipal. No es menos cierto, por otro lado, que el volumen de cada población y su capacidad de maniobra económica también pesan mucho en estos casos.

Pasado ya un cierto tiempo del auge de la contratación exterior de servicios, se observan ahora algunas correcciones y reorganizaciones del asunto. El de Manacor es uno de los ayuntamientos que ha emprendido esta tarea. Lo acreditó meses atrás transfiriendo a su empresa pública la gestión de las playas y ahora lo confirma con la grúa.   En un municipio de las condiciones de Manacor no se trata de una mera labor ocasional o simbólica, sino de una tarea permanente obligada por la dificultad de estacionar en los días de mercado, la abundancia de vehículos abandonados y la falta de respeto a los vados permanentes.  Si con esta medida se consigue optimizar mejor el servicio y alegrar el ahorro, la reorganización habrá tenido sentido y será más compatible con las responsabilidades y tareas específicas de un Ayuntamiento. De entrada, se prevé ahorrar un mínimo de 40.000 euros al año. No está mal.

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