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Medio Ambiente

Ports autorizará un máximo de 200 fondeos regulados en la bahía de Pollença en 2022

La entidad del Govern explotará los amarres con boyas ecológicas entre el Club Náutico y la Punta de l'Avançada

Numerosas embarcaciones fondeadas en el ámbito del Club Náutico del Port de Pollença, en una imagen del verano de 2020.

La entidad Ports de les Illes Balears, dependiente del Govern, regulará a partir del próximo año 2022 los fondeos de embarcaciones en la bahía de Pollença con el objetivo de reducirlos a un máximo de 200 amarres diarios mediante boyas ecológicas, cifra que marca el futuro Plan Director de Ports de les Illes Balears que actualmente está en fase de exposición pública. Así lo ha anunciado este miércoles el ayuntamiento de Pollença, que ha desvelado la celebración de una reunión la pasada semana impulsada por el citado organismo portuario y en la que también participaron la Capitanía Marítima, la demarcación de Costas y la conselleria de Medio Ambiente, además del Consistorio ‘pollencí’.

Durante esta reunión, Ports puso sobre la mesa la posibilidad de regular, explotar y controlar los fondeos en la zona comprendida entre el Club Náutico del Port de Pollença y la Punta de l’Avançada, una amplia extensión marítima donde es habitual el fondeo incontrolado de embarcaciones debido a la actual falta de regulación y que, según el Ayuntamiento, que no tiene competencias sobre esta cuestión, «es la principal causa de la destrucción del fondo marino».

«Si todo va bien», apunta el alcalde de Pollença, Tomeu Cifre, «a partir de 2022 pasaremos de 350 fondeos diarios a solo 150 o, como máximo, 200, que es lo que marca el Plan Director de Ports». El Consistorio ha expresado hoy su satisfacción por la iniciativa de Ports de regular estos fondeos. «Es una noticia que apoyamos y aplaudimos ya que, a pesar de no tener competencias y no poder hacer nada al respecto, llevamos reclamando desde hace muchos años que esta problemática que padece nuestra bahía y nuestro ecosistema marino se solucione; al fin, después de veinte años hablando de este tema, finalmente las administraciones competentes ponen una solución sobre la mesa», añade Cifre. 

A su entender, «limitar el número de fondeos y mantener una regulación y un control constante es la clave». El Consistorio destaca que, a pesar de que la regulación y la limitación de embarcaciones implicará que haya personas que «no podrán acceder como querrían», la «prioridad» es el «bien común» y la «salvaguarda del medio ambiente para evitar la contaminación y conseguir la regeneración del fondo marino que tan afectado está en esta zona del municipio». Por este motivo, la regulación se realizará mediante un sistema de anclajes ecológicos que «no alteren ni afecten al fondo marino».

Durante la reunión también se trató la problemática de los fondeos en Formentor, que este año tampoco están regulados. «Estamos buscando la mejor solución para esta zona y esperamos que la próxima temporada se puedan gestionar de forma regulada para mantener la ordenación de nuestro medio ambiente», concluye el alcalde de Pollença.

En relación a los proyectos de dos marinas en el Port de Pollença presentados por una entidad privada, el partido Junts Avançam asegua que «agravarán todavía más la situación» porque «la solución no pasa por construir nuevas infraestructuras portuarias para acoger más barcas, sino controlando los fondeos irregulares, parando los vertidos de aguas sucias e instalando un sistema de boyas ecológicas».

El transporte de carbón se reduce en Alcúdia

La Autoritat Portuària de Balears informó este jueves que a lo largo del presente año 2021 el tráfico de carbón «ha desaparecido» en el puerto de Alcúdia, por lo que «se confirma la tendencia de descarbonización de la producción energética de Balears, avalada por la Ley de Cambio Climático, que plantea que en 2050 toda la energía que se produzca en el archipiélago provenga de fuentes limpias».

El descenso en la importación de carbón a través del puerto de Alcúdia «ha sido progresivo en los últimos años», asegura la APB. Así, el millón de toneladas registrado en 2018 se redujo a las 718.378 toneladas en 2019, cantidad que cayó hasta las 95.170 toneladas en 2020 debido a la «falta de demanda de carbón» asociada a la «progresiva reconversión de la central térmica de Es Murterar».

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