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Un ‘castell’ en peligro

Los informes remitidos a Madrid para lograr la cesión del Castell d’Alaró alertan sobre la «conservación deficiente o muy deficiente, o en casi ruina» de murallas y torres

La ‘presó dels moros’ es de origen árabe y corre riesgo de derrumbe. | PEP LLUÍS POL

La ‘presó dels moros’ es de origen árabe y corre riesgo de derrumbe. | PEP LLUÍS POL

Preservar el Castell d’ Alaró será el reto al que se enfrentará el Consell de Mallorca cuando culmine el traspaso de la propiedad desde el Gobierno central. La presidenta, Catalina Cladera, firmó el 27 de julio el decreto por el que aceptaba la cesión gratuita del histórico recinto. La Administración central exige para entregar el monumento justo lo que ella ha incumplido desde hace al menos 150 años: un plan de restauración y usos del recinto amurallado.

Madrid ha obviado todas sus obligaciones con este Bien de Interés Cultural declarado en 1931. Incluso los fijados por ley en los Presupuestos Generales. En 2009 se aprobó una inversión de tres millones durante cuatro años, sin que llegara a gastarse ni un solo euro en frenar el deterioro del monumento. Sin embargo, ahora se ha exigido a Patrimoni y Territori del Consell que justifiquen con exhaustivos informes los recursos con que cuentan para afrontar la correcta conservación del recinto.

La torre del Homenaje ha perdido la cubierta. | PEP LLUÍS POL

Se trata del segundo intento para que el Castell d’Alaró pase a propiedad de una administración mallorquina. La dirección general de Patrimonio del Estado ofreció en 1967 a la Diputación Provincial de Balears la cesión de la finca. Sin embargo, los diputados franquistas rechazaron hacerse cargo del monumento. De haber mantenido otra actitud, haría años que las decisiones sobre su preservación se hubieran adoptado desde la isla. Primero desde la propia Diputación y, con la llegada de la autonomía, desde el Consell, convertido en heredero de los bienes de la institución de ámbito provincial.

El informe elaborado por el departamento de Territori esgrime la declaración de la Serra de Tramuntana como Patrimonio Mundial de la Unesco para reclamar este bien. Argumenta que se van a «proteger elementos etnológicos, especialmente aquellos vinculados a los bancales y los sistemas hidráulicos y la tecnología ancestral de recogida y gestión del agua (como en el caso del Castell d’Alaró) y los asentamientos en las cimas de la montaña». Apuesta también por un «uso turístico y recreativo adecuado, desde el punto de vista ecológico, social y económico».

La puerta de la torre que está junto a la ‘sitja’ ha sido víctima del vandalismo. | PEP LLUÍS POL

Alude al interés por hacerse con el Castell no solo por los valores culturales, sino «también como aplicación de la estrategia de paisaje del Consell». En este sentido, considera que se trata de una «pieza central» en la Ruta de la Pedra en Sec, una de las interacciones del hombre con la Serra que propiciaron el reconocimiento de la Unesco. Además de los valores históricos y culturales, se resalta la importancia de los de carácter etnológico como forns de calç, sitges o marges.

En estado deplorable

El informe de Patrimoni es especialmente pesimista cuando alude al estado del yacimiento. El diagnóstico general es alarmante cuando se refiere a las torres y murallas: «Estos elementos se encuentran en un estado pésimo y es necesario actuar inmediatamente ya que casi todas las torres y murallas se han derrumbado total o parcialmente». Se desliza una crítica velada hacia la actual propiedad, el Gobierno central, al lamentar que «no se han realizado tareas de conservación».

Son las conclusiones a las que llegan los técnicos de Patrimoni a partir del Pla de Castells de los años noventa y de la inspección de los técnicos efectuada el pasado febrero.

Al entrar en el detalle, los redactores del informe alertan sobre el «peligro por los continuos desprendimientos de las piedras que forman las torres y las murallas». La pérdida de material original «pone en peligro la estabilidad de las estructuras restantes y genera, a su vez, otras degradaciones (grietas o desprendimiento de mortero) debido a que abre el camino a otros factores de alteración (agentes atmosféricos o vandalismo)». La pérdida de mortero de junta y el crecimiento descontrolado de la vegetación son otros peligros que se ciernen sobre el monumento.

Las alusiones al grave deterioro son continuas – «son muchas las partes del castillo que se encuentran en situación precaria, en estado de conservación deficiente o muy deficiente, o en casi ruina»– y se acentúan cuando se refieren a los seis aljibes de origen musulmán, dos de ellos descubiertos: «Es necesario intervenir urgentemente para consolidar y restaurar los aljibes, especialmente los semienterrados, ya que las bóvedas de cañón presentan peligro por desprendimiento de las piezas que forman el techo, incluso de derrumbe».

Patrimoni sostiene que la única zona que se encuentra en buen estado es la de la ermita y hospedería. Un conjunto que no es motivo de traspaso de la propiedad ya que está en manos de la Fundació Castell d’Alaró, integrada por Ayuntamiento, parroquia y Consell de Mallorca.

Plan de actuación

En cuanto culmine el proceso de cesión de la finca donde se ubican las defensas del monte, el Consell adquirirá la obligación moral y legal de preservar el monumento. El informe entregado a Madrid elabora las líneas maestras de actuación que comienzan por modificar el BIC –Monumento Histórico-Artístico cuando fue declarado en 1931– para completarlo y delimitarlo. A continuación se prevé elaborar un Plan Director, aprobar «un plan sistemático de estudios arqueológicos» y ejecutar los proyectos de obra «necesarios para consolidar y restaurar, o como mínimo estabilizar, todas aquellas estructuras que presentan un estado de conservación deficiente o muy deficiente».

El problema de cómo pagar las inversiones que se necesitarán para revertir años de dejadez, lo afronta el departamento de Territori del Consell. Explica a la actual propiedad con sede en Madrid las partidas de donde saldrá el dinero: alude a los 25 millones de Patrimoni, a los 16 de Turisme, a los casi 22 de Promoción Económica, a los siete de Territori y a los dos millones que puede llegar a movilizar el Consorci de la Serra de Tramuntana.

También se pretende utilizar fondos del impuesto sobre estancias turísticas. Un recurso mediante el cual el Govern pretendía comprar el año pasado la parte de la montaña del Castell que está en manos privadas. Se había alcanzado un acuerdo por 1,1 millones de euros que se fue al garete –quedó aplazado, en palabras del Ejecutivo autonómico– porque este dinero se destinó a afrontar los gastos extraordinarios ocasionados por la pandemia.

El futuro no está escrito, pero después de décadas de dejadez institucional está a punto de abrirse una nueva etapa.

Tres mil años de historia

El informe remitido por Patrimoni destaca la importancia de un espacio con tres milenios de historia ya que se han detectado restos prehistóricos: «Se trata de un lugar de gran relevancia para la historia política, militar, religiosa y social, no sólo desde la dimensión local del municipio de Alaró, sino en el ámbito isleño». También resalta su excepcionalidad porque «es uno de los yacimientos más singulares de la isla de Mallorca por sus características monumentales y por su emplazamiento sobre una de las montañas más características de la Sierra de Tramuntana». Resalta una ocupación que arranca en la prehistoria, continúa durante la dominación romana y conoce sus hitos más destacados a partir del 902. Los ‘rum’, cristianos dependientes de Bizancio, resistieron durante ocho años y cinco meses cuando se produjo la conquista musulmana. Jaume I pospuso dos años su conquista al considerar que se trataba del castillo «más fuerte» de la isla «que no se puede combatir», según los cronistas Marsili y Desclot, que relataron las hazañas del Conquistador.


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