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Diario de Mallorca

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Una fuente única de la prehistoria

La satisfacción reina entre los directores de la excavación, inmersos en su segunda campaña

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Una fuente única de la prehistoria Rosa Ferriol

El yacimiento Talaies de Can Jordi guarda muchos secretos y uno de ellos acaba de salir a la luz: un cocó (fuente de agua) único en la prehistoria mallorquina. Así lo asegura Nicolau Escanilla que dirige junto a Damià Ramis las excavaciones en este poblado de la Edad de Hierro ubicado a tres kilómetros de Santanyí y que, con 12.000 metros cuadrados, es uno de los de mayor extensión de la isla. Los arqueólogos llevan a cabo un proyecto de tres años, que es la continuación de los trabajos que vienen desarrollándose desde 2015 en el poblado, financiados por el Consell, el Ayuntamiento y con el apoyo de la asociación cultural Lausa, promotora del proyecto. [Vea aquí la galería].

Este mes de agosto están inmersos en su segunda campaña, una campaña que ha estado regada de novedades. Escanilla detalla que estas semanas están excavando la parte central del sector C, concretamente, una casa de mediados del primer milenio que se conserva de forma excepcional. También centran sus esfuerzos en la excavación de una cubeta adosada a la muralla. La sorpresa ha llegado al determinar la función de dicha estructura excavada en la roca y que escondía una fuente de agua. «Era de tal importancia para la vida del poblado, que la gran muralla del siglo VI a.C. adapta un pasillo de acceso directo y restringido a esta fuente a pesar de tener un portal justo al lado», a la vez que el zócalo de la muralla se adapta al recorte de la roca. Escanilla explica que esta fuente posteriormente fue tapada con una capa de arcilla impermeable y se abandonó, quedando cubierta de sedimentos de los siglos posteriores de vida en el poblado. «Esta fuente es un ejemplo único en la prehistoria mallorquina de cómo el acceso al agua condicionaba la arquitectura y el poblado talayótico en la isla», remarca el codirector de las excavaciones.

Escanilla relata que una de las singularidades de este poblado es la cubeta que hace unos días han logrado entender su significado. «Hay un portal pero justo al lado había un pasillo con la cubeta que estaba toda sellada de tierra», cuenta. «La cubeta estaba excavada pero no entendíamos su uso», admite el arqueólogo. Lo que les llamaba la atención era este pasillo de acceso junto a la puerta de la muralla. «No entendíamos el por qué», reconoce. Por ello, excavaron y descubrieron que debajo del sello de arcilla aparecían unas arcillas geológicas entre dos pisos de roca impermeable por el que circuló el agua. «Creemos que era una fuente de agua. Tenían un corredor que picaron para hacer una rampa de acceso o para acumular agua y del agujero salía agua», explica. «Es algo extraordinario», determina. «Ningún poblado talayótico de Mallorca tiene algo similar. Estamos muy satisfechos porque una fuente así es algo único», reconoce.

Otra singularidad que hace «único» el poblado Talaies de Can Jordi es la casa excavada, que se enmarca en un momento de transición entre el abandono de los talayots y la construcción de las grandes murallas como la que tiene Can Jordi. Poder tener «un registro completo» de una casa del talayótico final del siglo VI a.C es un privilegio. «Es una de las pocas casas que hay que sabemos que se construye y se abandona en una segunda fase del talayótico, entre 700 y 500 a.C. Solo hay dos casas de cronologías contemporáneas, una en Son Ferragut (en Sineu) y otra en Ses Países (en Artà). Lo tenemos todo conservado in situ. A nivel arqueológico e histórico es algo muy singular e interesante porque hay muy pocos registros de esta calidad en Mallorca hasta el momento», remarca Escanilla.

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