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La Olleria de Can Palou amenaza ruina seis años después de que Marratxí la comprara

El alcalde Miquel Cabot asegura que se redacta el proyecto de reforma

El complejo de Can Palou, declarado como Bien de Interés Cultural, está documentado ya en el siglo XVIII. | M.BOSCH

El complejo de Can Palou, declarado como Bien de Interés Cultural, está documentado ya en el siglo XVIII. | M.BOSCH

En el pleno celebrado en noviembre del pasado año 2015, y tras la inclusión de un punto por urgencia, el ayuntamiento de Marratxí aprobó por unanimidad la compra de la Olleria de Can Palou de Pòrtol, una de las más antiguas de la localidad, que estaba en desuso. El objetivo era su transformación en un centro de interpretación del fang, una tradición muy consolidada en el municipio. La ollería, ubicada en la calle de sa Bassa, está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y fue adquirida por 267.262 euros. De esta forma, se culminaban las gestiones iniciadas por el anterior equipo de gobierno del PP, encabezado por el entonces alcalde Tomeu Oliver.

Han pasado seis años de la adquisición y las instalaciones de la antigua ollería se van degradando ante la pasividad del Consistorio. Incluso en el año 2017 se aprobó una partida de 186.000 euros para la rehabilitación de la cubierta del edificio. Hubiera sido la primera actuación municipal desde que el Ayuntamiento era propietario, pero la reforma del tejado no se llevó a cabo y el deterioro tanto de la cubierta como de las instalaciones se ha ido incrementando. Esta inversión de 186.000 euros, al no ejecutarse, pasó a engrosar los remanentes de la institución municipal.

Una imagen del patio interior del edificio. | M.BOSCH

A día de hoy, la Ollería de Can Palou sigue sin ninguna inversión desde que fue adquirida, mientras el proceso de degradación sigue incrementándose. La situación es tan grave que los vecinos que tienen paredes colindantes con el antiguo establecimiento se quejan de que tienen miedo de salir al patio de sus casas ante el peligro de que alguna teja de la cubierta les caiga encima.

Proyecto de restauración

El alcalde de Marratxí, el socialista Miquel Cabot, asegura que actualmente se está llevando a cabo el proyecto de restauración, seis años mas tarde de la adquisición del viejo complejo industrial, y que se espera que en un breve espacio de tiempo de «dos o tres meses», el proyecto pueda pasar la fase de exposición pública como paso previo a la licitación de las obras de rehabilitación.

Según ha manifestado el alcalde, se espera que antes de finalizar esta legislatura se hayan podido iniciar las obras de rehabilitación de la Ollería para convertirla en un espacio destinado a la interpretación del fang y que sirva para potenciar la artesanía del barro, una de las principales tradiciones de la localidad de Pòrtol. También se pretende que el futuro centro sea un referente a nivel de Mallorca para dar a conocer la artesanía popular del municipio.

Un detalle del tejado en estado ruinoso. | M.BOSCH

Una vez rehabilitado el complejo, los futuros visitantes podrán ver un edificio de la mitad del siglo XIX que incluye una vivienda y la ollería, que perteneció a la misma familia Palou hasta su cierre definitivo de la actividad de la cerámica en el año 1956. Se da la curiosidad de que el edificio ya figura datado en el siglo XVIII, por lo que se trata de un complejo de interés que puede ayudar a comprender la forma de vida de nuestros ancestros.

Es un reto del consistorio de Marratxí que se inicio en el año 2015 con la adquisición de la Ollería, aunque el antiguo edificio sigue con su degradación natural debido al paso del tiempo y sin que se haya invertido ninguna cantidad en su conservación.

Seguramente, la inversión a realizar hoy será muy superior a la que estaba prevista en el año 2015, cuando se anunció por parte del Ayuntamiento que ya tenía las llaves de la Ollería. Hasta la fecha, las únicas intervenciones municipales en este complejo de su propiedad han consistido en la retirada de hierbas que invadían la estructura del edificio y el cierre perimetral de la ollería para evitar la entrada de personas ajenas.

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