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La 'Cassola de Pasqua', un plato tradicional de sa Pobla casi olvidado

Margalida Socias ofrece todo tipo de detalles de este manjar 'pobler'

Margalida Socias Mir

La gastronomía pascual está estos días en, nunca mejor dicho, boca de todos y ocupa especialmente a las personas orgullosas de conservar y perpetuar las tradiciones culinarias heredadas de pasadas generaciones. Frit de Pasqua, panades, rubiols y crespells forman parte de la cocina pascual, platos que no pueden faltar en la mesa de cada hogar familiar. En la antigua cocina tradicional de sa Pobla, además de los platos citados anteriormente y comunes en todos los pueblos de la isla, todavía, aunque en contadas familias, se condimenta un manjar, cuya tradición se remonta a la oscuridad de los tiempos.

Quien nos habla de este plato pascual, con todo tipo de detalles y hasta con notables tintes de pasión, es la periodista y escritora Margalida Socias Mir, una poblera descendiente de conocidas familias de agricultores que desde siempre se han caracterizado por la conservación de sus raíces más ancestrales.

Dice Margalida que, “comentado con Antoni Tugores, querido manacorí, colaborador de este periódico y conocedor de nuestra gastronomía y de su historia, sobre si es más antiguo el frit de Pasqua o la cassola, le contestó que no sabía que plato era más antiguo, los dos pertenecen a la cocina pobre que aprovechaba las vísceras del cordero, mientras los ricos comían sus costillas, espaldas y paletillas. Lo más seguro es que cassola y freixura o frito son, sean más o menos simultáneos.” Y agregó Tugores que en la zona del Llevant y Migjorn de Mallorca no es conocida la cassola de Pascua, “tan solo la freixura o frit de mè.”

Sin embargo, según Margalida Socias en sa Pobla, “la cassola se consolida más que nunca en determinadas familias que gozan de su consumo y del recuerdo de cuando eran niños. Con los huesos, después de haber separado la carne para las empanadas, se condimentaba la cassola, con las verduras de temporada y patatas cortadas a cantos, haciendo las delicias de grandes y pequeños de la casa.”

Era antigua tradición que tanto la cassola como el frit de Pasqua constituyeran el plato principal de la comida familiar del Domingo de Pascua de Resurreción, un almuerzo-comida, preparado la misma mañana, y que se consumía a la salida del oficio mayor celebrado en la iglesia parroquial. Un manjar, que se complementaba con el consumo de una panada y los típicos dulces rubiols y crespells.

Tal como le enseñó su madre y como ella dejó escrito en su libro De sa Pobla…patates (InforaiguerS.Coop. 2008), Margalida Socias nos facilita su receta familiar para la elaboración de la cassola de Pasqua antigua: trozos de cordero con verdura, “que no la practicamos hace décadas, pero que, tal vez, sería oportuno recuperar este plato que cocinaba en las casas pobleres en Pascua, aprovechando los sobrantes de la carne de las empanadas, con estos ingredientes: Patatas de pasta blanca, restos de carne (trozos de conejo, pies de cordero, pollo), cebolla, tomate, alcachofa, cebolla tierna, ajos, laurel, moraduix, carcoles limpios y hervidos, aceite, sal, pimiento rojo y azafrán.

La elaboración es sencilla. En una cazuela, mejor de barro, ponemos un poco de aceite, culo tapado, y se hace el sofrito con las verduras y la carne. Se le añaden especies y cuando el sofrito toma el color adecuado, se le añade agua. Cuando empieza a hervir se le añaden los ajos, el laurel y el moraduix . Se le añade la patata cortada a cantos y los caracoles. Antes de apagar el fuego, se añade el azafrán fundido con un poco de caldo, y las alcachofas. Cuando la patata esté cocida en su punto, se apaga el fuego y está a punto de servirse.

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