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Las casas de colonias de Mallorca reclaman ayudas a las instituciones para sobrevivir

La inactividad debido a la pandemia y la incertidumbre de la próxima temporada lleva a muchos centros a plantearse el cierre definitivo

Un grupo de niños este verano en s’Olivaret.

Un grupo de niños este verano en s’Olivaret.

El colectivo de Casals de temps lliure de Mallorca [S’Olivaret Estades i Projectes, Casal de Colònia de Sant Pere, Casal de Colònia de Sant Jordi, Es Burotell, Hipocampo y Binicanella] han iniciado una serie de reuniones con representantes del Govern y del Consell de Mallorca del Área de Juventud, Infancia y Familia para abordar el futuro inmediato y la supervivencia de este tipo de establecimientos.

Esta actividad exige unos gastos fijos alquileres, mantenimiento, cuidado de los animales, personal… que a día de hoy son inasumibles por los empresarios debido a la inexistencia de actividad. Al mismo tiempo, la incertidumbre sobre si podrán iniciar una temporada regular a partir del mes de abril hace que muchos de ellos no tengan más remedio que plantearse el cierre definitivo de sus centros. Esto supondría un vacío para el ocio y educación no formal infantil y juvenil y una fuente de trabajo para sectores dañados como el del transporte y el de los jóvenes que se inician en el mundo laboral.

El colectivo solicitará una serie de medidas con ayudas directas para el mantenimiento de los locales en función de sus características y ayudas indirectas para fomentar sus actividades cuando se puedan realizar con toda seguridad para los participantes.

Joana Maria Mairata, directora de S’Olivaret Estades i projectes de Alaró, ha declarado «que en los meses de julio y agosto, todas las empresas realizaron actividades de verano sin presentar ningún caso positivo por covid-19, ya que los talleres realizados fueron al aire libre, en grupos reducidos y con todas las medidas de seguridad establecidas normativamente».

Actualmente se está a la espera de concretar una reunión con responsables del área de Educación, para que también puedan implementar medidas para incentivar, fomentar y ayudar a que las actividades de este tipo se sigan haciendo por parte de los centros escolares.

«En estos momentos en que muchos alumnos no pueden disfrutar ni del tiempo de merienda para estar en el exterior, es evidente que cobra todavía mayor sentido la realización de este tipo de actividades, en las que se produce un contacto directo con la naturaleza y la vida al aire libre. Es esencial para ellos y para todos los involucrados en este sector», añade Mairata.

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