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Diario de Mallorca

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La presión del negocio sin escrúpulos

La presión del negocio sin escrúpulos

Es una lucha sin cuartel. Parece que cada vez que el ayuntamiento de Calvià consigue tapar un hueco por el que se derrama el insano turismo de borrachera, se le abre otro socavón mayor. Quien dice el Ayuntamiento, dice los vecinos de actitud cívica y diversión ordenada.

Se ha iniciado expediente sancionador contra ocho establecimientos de despacho de bebidas por no atenerse a la ordenanza de convivencia que prohíbe la difusión del consumo de alcohol por cualquier medio. Pero sin duda lo más llamativo es que en el proceso se ha dado con una promoción que ofrecía consumiciones ilimitadas de bebidas etílicas durante veinte horas en un local de Magaluf. El gancho publicitario era una estrella de la realidad británica. Ahora, la página web pillada parece estar en fase de reconversión camuflada.

Hay quien piensa que todo vale en cuanto a la rentabilidad comercial y que no es necesario tener escrúpulos o atender a la salud pública para obtener beneficios fáciles a corto plazo.

Es de sentido común que expertos y autoridades critiquen la banalización del consumo de lo que en definitiva es una droga, el alcohol, y que vuelvan a llamar la atención de la opinión pública sobre una determinad industria del ocio que no cesa en su afán depredador y que cada verano causa estragos. Las repercusiones negativas para la salud de quienes caen en ella se verán en secuelas a mayor plazo.

Los despropósitos como el de esta oferta de veinte horas de alcohol con barra libre también vuelven a demostrar que los problemas del turismo de borrachera no están solo en el destino, la mayoría de las veces tienen su raíz más profunda en el origen. Este es otro brexit que debería comenzar a implantar el Reino Unido. Para bien general.

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