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Programa de acompañamiento telemático de Amadip Esment y GREC: Una llamada contra la soledad

Usuarios del centro de día de Son Forteza llaman a personas mayores que viven solas

Voluntarios al teléfono G. Bosch

Cada semana, el mismo día y a una hora concreta, Cati, usuaria de Amadip Esment, llama a Francisca, que tiene 91 años y vive sola. Es una conversación amable, como si de dos conocidas se tratara, aunque ellas nunca se han visto en persona y hablaron por teléfono por primera vez hace tan solo unos meses.

Catalina Bibiloni es una de las dos participantes en el voluntariado de acompañamiento para personas mayores que ha puesto en marcha Amadip Esment en su Club Social de Son Forteza, en colaboración con el Grup Educadors de Carrer i Treball amb Menors (GREC), que ya tenía en marcha el programa ‘Sempre acompanyats’, financiado por La Caixa. La idea inicial era que esa llamada que Cati realiza semanalmente a Francisca fuera un contacto más directo, en persona, pero la pandemia impide que de momento sea así.

La voluntaria Catalina Bibiloni realiza su llamada semanal a Francisca, a quien solo ha podido conocer por teléfono. | GUILLEM BOSCH

La primera voluntaria de Esment en apuntarse a hacer llamadas fue Fina, que telefonea también cada viernes por la mañana a otra mujer mayor. «Ya sé que le gustan los bombones, que le traen la comida hecha...», comenta la voluntaria, que en cuanto vio de que se trataba este programa se quiso sumar.

En el centro social de Amadip se han encargado de buscar a las personas más adecuadas para hacer este voluntariado y las ha formado para ello, dándoles consejos de qué temas evitar para no caer en la tristeza y sí para animar a quien se llama.

El GREC les ha puesto en contacto con las personas mayores que viven solas o salen muy poco a la calle, como la nonagenaria Francisca, que mantiene una mente muy despierta, pero a quien le fallan las piernas. No conoce en persona a Cati, «parece muy buena chica, muy franca. No falla, cada miércoles me llama», explica la anciana. Soltera, sin hijos, a Francisca la cuida la hija de una amiga y algunos familiares.

Esment quiere que desde su centro de día en Son Forteza se pueda crear una relación con el resto del vecindario

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Como explica Sebastià Salom, técnico de atención directa de Amadip, «sería bonito que se generase un vínculo, que pueda haber una relación, que pudieran ir a tomar un café, sin que sea algo fijo».

Por parte de Esment, se remarca que con este voluntariado sus usuarios se sienten más útiles en la sociedad, desempeñan una función con la que ayudan a otras personas.

Elaine Lewis y Sebastià Salom, en el Club Social de Son Forteza, inaugurado el pasado año. montse terrasa. palma

El propósito de esta fundación es que desde su centro de día en Son Forteza, que abrió justo antes de que estallara la pandemia, se pueda crear una relación con el resto del vecindario, que estas instalaciones, muy bien situadas, modernas y luminosas, sean punto de encuentro, comenta Elaine Lewis, responsable del centro de día que atiende a unas 60 personas.

Tanto Lewis como Salom quieren que este voluntariado se dirija a residentes en el barrio, a personas mayores de Son Forteza, pero la pandemia ha complicado todo e incluso les ha dificultado encontrar a quién puede ayudar, a pesar de la cantidad de ancianos que viven en soledad.

La covid también ha ralentizado la firma de un convenio con Cruz Roja para incorporar a más personas mayores a quien llamar. Mientras, en Son Forteza siguen preparando a sus voluntarios.

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