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Pere Caminals: «Jarabo afirma que desde hace dos años no me encargo de ‘en Figuera’»

«He presentado varios presupuestos, bastante ajustados, para garantizar el correcto funcionamiento del reloj y no se han aprobado»

Pere Caminals deja el mantenimiento de en Figuera tras quince años de relación M. Mielniezuk

Encargado del mantenimiento de ‘en Figuera’ en los últimos quince años. Bisnieto, nieto e hijo de relojero, Pere Caminals se ha encargado desde 2005 del cuidado del reloj que marca las horas en la fachada de Cort, ‘en Figuera’. El pasado 31 de diciembre dimitió sin que, por ahora, tenga relevo permanente.

Pere Caminals, propietario de la ya desaparecida Relojería Española, deja el mantenimiento de ‘en Figuera’ con una sensación agridulce. Por un lado, con la conciencia del trabajo bien hecho y, por otro, lamentando que no se le haya hecho caso sobre las necesidades de inversión para garantizar el futuro del reloj que da las horas en Cort desde hace más de 150 años.

El relojero Pere Caminals junto a la maquinaria que hace funcionar el reloj del Ayuntamiento cuya esfera da a la plaza de Cort.

¿Desde cuándo se encarga del mantenimiento de ‘en Figuera’?

 A partir de 2005.

¿A quien sustituyó?

 A Fernando Fernández, el relojero que había llevado el mantenimiento desde los años 60. 

¿Había tenido relación antes con ‘en Figuera’?

Vengo de familia relojera. Mi bisabuelo Miquel Girvent Sabater, en 1904 comenzó a encargarse del mantenimiento. Fue el tercer relojero que se encargó de este trabajo, incluyendo al señor Vicat, que fue el que llevó el reloj desde Francia, lo instaló y se encargó durante años de su funcionamiento. Después pasó a Jaume Font, propietario de la relojería La Suiza, situada en la plaza de Cort, donde antes estaba la farmacia Nadal. Cuando se puso enfermo pasó el testigo a mi bisabuelo, con los años pasó a su hijo, a partir de 1922, José Girvent Mateu y después mi padre, José Caminals Girvent.

¿Y por qué lo dejó su familia?

Pues porque en 1960 mi padre presentó un presupuesto al Ayuntamiento para arreglar ‘en Figuera’. El concejal encargado en aquel entonces, Pedro Homar, lo rechazó y aseguró que ni en Mallorca ni en España había nadie que pudiese arreglar el reloj. Y como consecuencia se encargó el trabajo a Fernando Fernández, que trabajaba en Emaya y era relojero a tiempo parcial. Algo que siempre me extrañó puesto que en 1960 había muchos relojeros en Palma. Y buenos.

Así pues es la cuarta generación que se ha encargado de ‘en Figuera’.

Así es.

¿En qué estado está actualmente el reloj?

Hace unos años que presenté presupuestos por el temor a que se produzca una avería grave y luego me echen la culpa, con el fin de arreglar los elementos más deteriorados. Desgraciadamente no me han hecho demasiado caso. Eso últimamente ha cambiado, pero el señor Jarabo [concejal de Participación Ciudadana y Gobiern Interior] afirma que desde hace dos años no me encargo del mantenimiento, algo que no es así, aunque ahora sí que ya he presentado la dimisión.

¿Por qué afirma tal cosa Alberto Jarabo?

Cuando tomó posesión como teniente de alcalde de Gobierno Interior me pidió documentación sobre mi formación, qué maquinaria tenía en el taller... y otro tipo de papeleo, a lo que me negué, porque después de tantos años de llevar el mantenimiento del reloj consideré que no era el momento. Se ve que se enfadó y ahora parece que desde hace dos años no me encargo del reloj.

¿En qué se basa, porque quién ha puesto a punto ‘en Figuera’ cada Fin de Año?

No lo sé, porque lo cierto es que quien ha puesto el reloj a punto para las campanadas de Año Nuevo, incluidas las de este año, he sido yo.

¿Tiene relevo?

He tenido una conversación con dos relojeros de Felanitx, padre e hijo, que están interesados en llevar el mantenimiento y realizar al reloj las reparaciones que correspondan. Yo solo he tenido una reunión con ellos y desconozco si se encargan o no de ‘en Figuera’.

¿Se necesita una inversión importante para asegurar su correcto funcionamiento?

Mis presupuestos eran bastante ajustados y ascendían a entre 8.000 y 9.000 euros. Entre los trabajos que se deben realizar se incluye el cambio de los pivotes de los ejes de la maquinaria del reloj. En las campanas una serie de rodaduras también deben sustituirse porque están considerablemente gastadas. 

¿Y si no se realizan estos trabajos?

A la larga puede tener consecuencias importantes.

¿Ha afrontado en estos años alguna avería importante?

Sí. Ha habido distintos problemas provocados por fallos eléctricos o mecánicos, que se han podido solucionar, aunque lo justo.

¿Alguna vez ha dejado de funcionar durante un período prolongado?

En junio de 2012, justo después de asumir el mantenimiento del reloj, se paró a las tres menos diez por la rotura de un eje y estuvo varios días sin dar la hora. En otra ocasión, en 2012 se estropeó uno de los tres motores que hacen subir las pesas que mueven las campanas, por lo que, si bien marcaba la hora, estas no sonaban.

¿Alguna vez no se han podido dar las campanadas de Fin de año?

Que yo recuerde no. Aunque hace dos años a las 10 de la noche dejó de tocar porque hubo un problema eléctrico y no cargó. Me avisaron y tuve que volver a toda prisa y se pudo solucionar y a las once ya volvía a funcionar.

¿De qué época data la maquinaria del reloj?

De 1863 y es de la marca Collin. Yo he visto uno igual en el museo de Neuchâtel (Suiza). Está situado en la entrada y en funcionamiento. Está impecable, sin una mota de polvo.

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