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Abandono, expolio y okupas

Cases des Carnatge, 2008

Cuando ARCA, hace muchos años, pidió la protección de les Cases des Carnatge, esa pequeña edificación que se encuentra pegada al paseo y a escasos metros del mar estaba íntegra y en buenas condiciones. Pero el Ayuntamiento miró hacia otro lado. Entonces era de Sa Nostra y seguramente hubieran accedido a una cesión. Unos meses más tarde la casa de piedra y teja fue pasto de las llamas por una vendetta entre okupas. A partir de ahí, el expolio de piedras, hierros y cubas la ha dejado reducida a unos fragmentos de paredes. Por último, la destructiva moda de hacer montoncitos con guijarros en los parajes naturales arrasa con las pocas piedras que quedan. Ya es casi imposible reconocer los espacios de aquel pequeño edificio en el que se intentaba sacar todo lo aprovechable de los animales muertos.

Lo mismo pasó con la antigua casa construida por los trencadors de las pedreras de marés cercanas a Ses Fontanelles. También un incendio provocado echó abajo su tejado después de haber sido okupada. Era una casa humilde levantada a principios del siglo XX por aquellos trabajadores casi artesanos con los restos de las piezas de marés rotas que no podían vender, pero que les servían para conformar las paredes de su hogar. Y ya saben que cuando una casa se queda sin tejado puede ser el principio de su fin. Las riñas entre grupos de okupas se saldó con cerillas y destrucción.

Al anunciar la muy discutible urbanización de Son Bordoy, en el Molinar, iniciativa que por ahora no ha arrancado, dijeron que rehabilitarían las casas de payés para que fueran espacios culturales y de actividades para la zona. Esas casas tenían impresionantes portales, columnas y estructuras. Ahora me atrevo a decir que no queda piedra sobre piedra de aquella promesa de rehabilitación porque el vandalismo y el expolio que muchas veces conllevan determinadas ocupaciones, con k, ha hecho de las suyas.

Hemos visto degenerar las cases de possessió de los alrededores de Palma, algunas de propiedad pública, otras de bancos y otras de urbanizadores. También varias en otros municipios. Son Macià Negre, en Marratxí, Son Cabrer, en Palma, y las de los alrededores del Estadio del Baleares son algunas de las más visibles, todas víctimas de los robos constantes de sus elementos identificativos primero y de todo el resto después mientras siguen siendo sometidas al desprecio de sus propietarios. Ahora se habla de Son Reus, propiedad del Ayuntamiento y por la que se dice que ha desfilado gente de todo tipo, hasta alemanes bien situados, a llevarse cosas de recuerdo de los antiguos camiones de bomberos allí almacenados. Ya que estaban, muchos también se han apropiado de elementos ornamentales de jardines y pérgolas, igual que en Son Macià, de la que muebles, libros, baldosas y esculpidos han sido devastados.

Las autoridades dicen que, en lo que se refiere a la prevención de desmanes en las propiedades privadas, están atados de pies y manos y no pueden actuar, ni vigilar, ni tapiar, ni entrar. Yo diría que impedir los expolios patrimoniales públicos y privados es responsabilidad suya, pero lo cierto es que la inacción o la actuación ineficaz es lo habitual.

En todos los casos citados se ha dado una secuencia de acontecimientos que ha resultado nefasta. Primero se produce el imperdonable abandono por parte de los propietarios. Después llega la intromisión y más tarde el vandalismo y el expolio. En el abandono a veces hay estrategias ocultas. Algunos buscan que se provoque la ruina técnica para conseguir permisos de demolición, porque prefieren destruir a rehabilitar o esperan conseguir recalificaciones...

Cases des Carnatge 2019.

Por cierto, hablando de demoliciones, ¿no les impresionó leer que cuando consiguieron sacar a las familias okupas de los pisos piloto de Son Güells la solución para evitar que volvieran a ocuparlos fue demolerlos de inmediato? Ya sé que esos pisos estaban en terreno público y no podían quedarse, pero es el hecho en sí lo que me produce malestar. Sé que también se hace en otros casos en cualquier calle y demuestra que algo falla mucho.

Ahora Cort se está gastando un montón de dinero para sacar a la gente que ha okupado diversas propiedades suyas, entre ellas el Velódromo, la antigua cárcel y las casas de Son Peretó, Son Oms y Son Reus. Me pregunto por qué no ha prevenido las invasiones cuidando y vigilando sus propiedades.

Son muchas las consecuencias negativas que tiene para todos nosotros ese abandono. Las pérdidas son incalculables. Quizás se podría haber evitado poniendo guardas o incluso facilitando la vivienda temporal a cambio de vigilancia, control y aviso. Pero, para la administración, las soluciones que parecen posibles y viables en realidad son imposibles. No se puede invertir muy poco dinero antes para prevenir gastarse muchísimo más después. Absurdo pero real.

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