09 de septiembre de 2019
09.09.2019
Patrimonio

El futuro de Can Serra se decidirá en 2020

El Ayuntamiento todavía desconoce qué uso dará a esta casa gótica y a los dos edificios anexos - Cort deberá buscar financiación para costear
su rehabilitación, que era de siete millones de euros hace diez años

09.09.2019 | 02:45

El edificio municipal de Can Serra no tiene un futuro claro. Permanece cerrado desde hace casi cuatro décadas y a la espera de una rehabilitación costosa que hace diez años ya ascendía a siete millones de euros. El Ayuntamiento no afrontará ninguna obra de restauración mientras no esté decidido cuál será su uso, que se deberá determinar a lo largo del próximo 2020. A partir de ahí, habrá que buscar financiación por lo que su recuperación será lenta, advierte Francisca Niell, coordinadora general de Cultura en Cort. En ningún caso se baraja su venta a manos privadas.

La parte más valiosa de Can Serra, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), es la casa gótica construida en el siglo XIII-XIV y cuya entrada principal está en la calle de la Gerreria, plagada de pintadas. Añadidos tiene dos inmuebles, del siglo XIX, cuyas fachadas dan a la plaza Quadrado, también propiedad de Cort.

Para afrontar la costosa rehabilitación de Can Serra, el Ayuntamiento solo tiene dos posibilidades de financiación, apunta Niell, con fondos de la ecotasa o a través de la Ley de Capitalidad, y teniendo en cuenta que sería una intervención que se debería ejecutar a largo plazo, "entre cinco y ocho años".

Can Serra es considerado "una auténtica joya" por los expertos consultados y que en su momento participaron en la elaboración de un proyecto básico de restauración. Uno de ellos, el arquitecto Martí Lucena, entró hace dos meses para comprobar su estado, a petición del Ayuntamiento, ante el temor de que su estructura hubiera sufrido algún derrumbe, y asegura que su estado hoy "es igual de deprimente que hace diez años, pero no peor". "No escandalosamente peor", matiza.

Para bien o para mal, añade Lucena, a simple vista Can Serra está como antes. Con un gran armazón metálico interior que se instaló en 2003 para consolidar su estructura, cuando era propiedad del Govern. En 2005, pasó a manos del Ayuntamiento, que en 2010 encargó el mencionado proyecto de rehabilitación y anunció un museo...

Pese a que la tramitación de esa propuesta estaba muy avanzada, no llegó a ejecutarse. La recuperación de Can Serra se quedó sobre la mesa de nuevo en la pasada legislatura, cuando el Ayuntamiento priorizó la rehabilitación de las Torres del Temple (aún en fase de redacción y con 2,1 de presupuesto), reconoce Francisca Niell.

Ahora sería necesario hacer estudios arqueológicos de Can Serra, además de decidir el uso que debe tener, apunta la coordinadora general de Cultura. "No se puede actuar sin tener claro hacia dónde se tiene que ir", afirma Niell.

La opinión de Martí Lucena es otra. Él considera que el proyecto redactado en 2010, en el que también participaron Joan Bauçà, Tomeu Cerdà, Antonia Mayol, Antonio Pérez-Villegas, María José Rivas, Margalida Munar, Bernat Burgaya, Joan Perelló, Toni Muntaner y Gori Ferrà, tiene la suficiente "indefinición" como para que "no necesite modificaciones". En él, quedó determinado que los edificios de la plaza Quadrado se destinarían a oficinas administrativas y la casa gótica, a museo.

"Mientras esté cerrado y la estructura aguante, nada indica que pueda haber una degradación excesiva de elementos pictóricos o decorativos", comenta el restaurador Bernat Burgaya. La mayor incertidumbre es si la cubierta seguirá en condiciones y habrá protegido las pinturas murales y los valiosos artesonados policromados.

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