12 de enero de 2019
12.01.2019

Pregón satírico y una exigencia seria: "Dejar de matar mujeres"

Los protagonistas de la serie 'Mai neva a Ciutat' ofrecen en Cort un divertido "programa electoral" con propuestas imposibles - El Drac de na Coca y los cabezudos del 'pregonet' impactan a los niños

12.01.2019 | 11:59
Pregón satírico y una exigencia seria: "Dejar de matar mujeres"

Tras 17 divertidas "propuestas electorales", los protagonistas de la serie de IB3 Mai neva a Ciutat se pusieron serios ayer en Cort para exigir la número 18: "Dejar de matar mujeres". Avisaron antes de que "esta tal vez será un poco polémica, porque tiene que ver con tradiciones y ya sabemos que estos temas no gustan a todo el mundo". La violencia machista se coló en el pregón que dio inicio a las fiestas de Sant Sebastià, sin abandonar la sátira que impregnó el discurso a tres bandas: "Con los toros, de momento, no lo hemos conseguido. Pero hemos pensado que molaría muchísimo que en esta ciudad y en todas las otras se dejasen de agredir, violar y matar mujeres por el simple hecho de ser mujeres", como pidió la actriz Esther López.

Le siguió su compañera Maria Bauçà, que lamentó que algunos políticos "creen que en estas cosas el ayuntamiento no se tiene que meter, que esto es un tema muy privado, de cada uno en su casa". "Que primero nos prohibieron fumar en los bares y ahora mira", añadió mordaz Josep Orfila. "Pero nosotros pensamos –retomó la palabra Esther– que esta ciudad no solo está preparada, sino que está absolutamente determinada a combatir la lacra machista y a demostrar cultura y firmeza ante los avances del patriarcado y sus instrumentos políticos".

La propuesta más importante del "programa electoral" escrito por el guionista Joan Fullana pidió por último "unas fiestas de Sant Sebastià libres de abusos, agresiones y babosos".

El punto 19 volvió al humor, "convertir el Palma Arena en una cámara de gravedad cero para que todos puedan experimentar, aunque solo sea una vez en la vida, la sensación de que Ciutat es para quien levita", haciendo un guiño al lema 'Ciutat per a qui l'habita'. Los temas de actualidad llenaron sus propuestas para el nuevo gobierno que surja de las elecciones, como derribar de una vez por todas sa Feixina, crear una red integral de carriles de patinete eléctrico y soterrarla, hacer lo mismo con otra de "carril guiri en forma de espiral aritmética o de ensaimada lisa", descongestionar el casco antiguo "construyendo una réplica exacta de la Seu en el polígono de Son Castelló", en la que "se recreará el fenómeno del Vuit 16 veces al día", y la "supresión definitiva del invierno. Nos aseguramos de esta manera que solo haya temporada alta y temporada altísima", entre otras muchas ideas imposibles que hicieron reír al público congregado.

Los pregoneros, que hablaban desde el ventanal del zaguán de Cort, volvieron a ponerse serios al final incidiendo en que en Palma "no son bienvenidos los fascistas, los machistas, los homófobos, los racistas y los xenófobos. Ni aquí ni en ninguna parte", dijeron antes de anunciar su última promesa electoral: "la presentación de la candidatura de Palma como sede de los Juegos Olímpicos de invierno 2026. Porque en Ciutat, alguna vez, sí que nieva".

Exitoso Drac de na Coca

La segunda parte de la mañana de estreno de fiestas comenzó al ritmo de la batucada Saravà, que partió de Cort con el Drac de na Coca y los Capgrossos sa Rateta, el Moixet, la Espardenyeta, el Jai de sa Barraqueta, la Fada Mariana y En Pere Poca Por. Saludaron a los asombrados niños y siguieron por Colom hasta la vecina plaza Major, donde animaba la Escola Municipal de Música.

Allí numerosos pequeños aguardaban a que comenzase el cuento de Caterina Valriu con los personajes de las rondalles de'n Jordi del Recó, aunque en cuanto llegó el Drac de na Coca, todos quisieron aproximarse a él para darle de comer guindillas (pebres de cirereta), reales o coloreadas, ya que "hay que alimentarle una semana para que el día que toque (el de la Revetla) tenga el aliento de fuego y encienda el fogueró de Sant Sebastià", explicó la escritora al final de la narración. Duró casi media hora, por lo que muchos niños dejaron de estar atentos y se entretuvieron con los bailes de los seis cabezudos y el humo que empezaba a salir de la boca del dragón. Tras un año de letargo, el legendario monstruo de Ciutat vuelve a despertar.

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