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Convivencia

Denuncian el insoportable olor procedente del balcón de un piso lleno de gatos

Vecinos afectados han presentado firmas y casi una decena de quejas ante Cort durante más de un año - La dueña del inmueble no vive allí

Algunos de los gatos que residen en la vivienda denunciada.

Algunos de los gatos que residen en la vivienda denunciada.

Palma

Los vecinos de un piso lleno de gatos no pueden salir al balcón y tienen que vivir con las ventanas cerradas en pleno verano porque el olor de la vivienda aledaña es "insoportable".

Han denunciado la "insufrible" situación ante el Ayuntamiento en casi una decena de ocasiones desde marzo del año pasado, aunque sobre todo estos dos últimos meses, y han recogido firmas de los afectados para que el consistorio haga algo, sin éxito por el momento.

La denuncia más reciente, interpuesta esta semana por uno de los residentes, explica que las únicas soluciones que le quedan son irse de casa o "hacer algo indebido", porque el hedor le impide vivir con normalidad.

El edificio con el problema se encuentra entre las calles Pare Ventura y Joan Maragall, muy cerca de Gesa, y la propietaria de la vivienda llena de gatos "no reside ahí, sino que acude únicamente para darles de comer", según uno de los denunciantes, Juan Blas. Explica que "los recoge de la calle" y añade que el olor procede del balcón, principalmente, adonde salen los felinos, que duermen y hacen sus necesidades sobre un colchón que ocupa buena parte de los tres metros cuadrados de espacio al aire libre. Sin embargo, también hay felinos en el interior del inmueble y por ello la dueña ha enrejado tanto la barandilla del balcón como las ventanas de la parte de atrás.

Denuncian el insoportable olor procedente del balcón de un piso lleno de gatos

Denuncian el insoportable olor procedente del balcón de un piso lleno de gatos

Antes de interponer la primera denuncia, Blas y otros afectados hablaron con esta amante de los gatos para intentar que solventase el insoportable olor, aunque no lo lograron. También recurrieron al policía de barrio, la concejalía de Bienestar Animal y la Defensora de la Ciudadanía. En una ocasión, un obrero tenía que reparar una canalización comunitaria de la finca accediendo al interior de cuatro de las viviendas y, al llegar a la habitada por los gatos, dijo: "Yo aquí no entro", por el hedor que salía del piso.

El artículo 41 de la ordenanza de animales indica que su tenencia "en viviendas urbanas queda condicionada a las circunstancias higiénicas óptimas de su alojamiento, la ausencia de riesgos en el aspecto sanitario y la inexistencia de molestias para los vecinos".

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