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Valeria Milara

Valeria Milara

Periodista

La opinión de mi madre

Mi madre no compra pescado del Mediterráneo. Dice que en ese mar ha muerto mucha gente. No solo en búsqueda de un futuro mejor, sino simplemente de un futuro. Este es uno de los temas que a ella le preocupan y el otro día me dijo que ojalá ella pudiera y supiera escribir un artículo. Y le dije que lo haría yo en su nombre.

Dice que nos estamos cargando el planeta. Cree en el cambio climático y recicla desde hace años. Nota que cada año hace más calor. Los veranos en su pueblo de la comarca de la Siberia extremeña siempre han sido sofocantes, pero ahora son infernales. La sequía marchita su ánimo, pero no su voluntad. Ella utiliza el agua con la que ha lavado las verduras para regar las plantas o para echarla en el inodoro. No malgasta ni una gota.

Le preocupa muchísimo la falta de derechos de las mujeres de países donde existen los matrimonios forzados o la mutilación genital femenina. Sobre el velo piensa que ellas creen que tienen que llevarlo porque su cultura es así. Pero que lo hacen obligadas. Que si tuvieran libertad irían todas con el pelo suelto.

La política le apasiona. Tiene los ideales claros. Piensa que quien gane ha de gobernar con calma, respeto y tolerancia y no pensando en los votos sino en el bien común. Defiende la Educación pública y le alarma la salud de la Sanidad. Su cuerpo está cosido a cicatrices de las muchas operaciones por las que ha pasado. Algunas de ellas por enfermedades graves. Y le apena, que se desmantele un sistema sanitario que literalmente, le ha permitido vivir. Mi madre, al igual que muchas mujeres y hombres de su generación, tienen que tener más voz. Han vivido mucho. Ella aprendió a coser con 12 años. A los 17 se fue a servir a Madrid y a los 24 se vino a Barcelona con mi padre. Por ello me insiste una y otra vez que hable de la inmigración. Porque cree que los tratamos mal y nadie deja su tierra y sus raíces por placer. No olvida que ella y mi padre emprendieron con mucha pena un viaje con dinero prestado y una maleta de cartón.

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