Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José María de Loma

Limón & vinagre | Shakira (Cantante)

Jose María de Loma

Limón & vinagre | Shakira: Presa de los sabuesos de Hacienda

Shakira, el pasado miércoles en la alfombra roja del festival de Cannes durante la presentación de la película ‘Elvis’. Eric Gaillard / Reuters

Para qué queremos CNI si ya tenemos a la Agencia Tributaria. Los mejores espías. Shakira en la manicura, Shakira en un restaurante, Shakira comprando libros, cremas, recibiendo clases de zumba y de francés, acudiendo casi a diario a la peluquería. Y los inspectores siguiendo su pista. Y ella dejando rastro, tarjetón ardiente, dispendios aquí y allá. Waka, waka.

Por obtener, Hacienda obtuvo hasta la ficha de un centro estético al que acudía. Shakira es tan buena cantante como mala actriz. Quería interpretar el papel de residente muy ocasional en España, papel de bahamera, de Bahamas, allí vivo, sí, sí, decía ufana y vivaracha. Allí resido fiscalmente. Pero la Agencia Tributaria, cual Sherlock Holmes entreverado de Poirot, preguntó en el cole de los niños, sí, viene a traerlos; en el gimnasio, sí, sí, viene casi a diario; en los clubes de fans... sí, que sí... Hasta sesenta veces la ubicaron en España sus clubes de fans en 2021. Cada vez que va a uno queda registrado en las redes sociales.

Quince milloncejos de nada. Eso también lo investigaron los sabuesos de la Tributaria, implacables, infatigables, insobornables y cotillas. Cualquiera diría que aún los comanda Montoro y que los entrena un sargento de los Marines. Me imagino a esforzados agentes fiscales desvelados en la madrugada, suma, Fernández, suma, que aquí hay una factura de un donut en la Vía Layetana y eso añade un día más. Ondia, ondia, mira, Gutiérrez, aquí hay un taxi pagado con tarjeta en Sabadell, qué adónde iría esta mujer en Sabadell un domingo, que no, que mira, que es que iba a un japo de moda, que aquí está la factura, o sea, un día más, día, noche, de sushi a cien euros o vaya usted a saber.

En total, la fiscal del shakirazo estima en 12,3 millones la cantidad que debió tributar al fisco patrio por el IRPF de los ejercicios 2012, 2013 y 2014 y en más de dos millones la suma que tendría que haber pagado a la Agencia Tributaria de Cataluña por el patrimonio de que dispuso en esos año. Quince milloncejos de nada.

El británico Michael Carroll. Iba a ponerme facilón o demagógico y a decir que con eso se hace un buen tramo de autovía o un hospital. U hospitalito. O se compra un avión de combate o se le da de comer a muchas, muchas familias. Bueno, depende de lo que coman. Pero en vez de eso lo pongo en Google, «qué sé puede hacer con quince millones de euros». Y me salen, aparte de unos establecimientos atractivísimos por poco recomendables, la historia del británico Michael Carroll, un mago de las finanzas que se gastó esa cantidad en solo siete años a base de drogas, juego y sexo. Ni a usted ni a mí nos parece exagerado el tiempo, siete años, si nos ponemos nos ponemos. Incluso en un año se puede gastar esa fortuna, claro que sí. Él invirtió también en joyas pero lo atractivo de su historia es que ese dinero le tocó en la lotería, no le hacía falta.

Para que luego digan que la lotería es el impuesto de los pobres. Carroll compraba un kilo de coca al día e invertía en crack 3.000 trompos por jornada. Su misericordia para los amigos no conocía límite. Pero no nos desviemos.

Entramado. Shakira es millonaria y apátrida, le gusta más residir en el dinero que en España o Bahamas, no aparece por Colombia y su himno está dedicado a África. Millonaria globalizada, tal vez el asunto de conversación más recurrente en su casa (¿de Londres, Bahamas, Barcelona? ¿Bogotá?) sea sobre dinero, escándalos y deudas.

Piqué también anda en apuros, no fiscales pero sí auditivos. Tiene buen oído para el dinero pero ha salido en unas feas escuchas con el inefable (he pensado un buen rato este adjetivo) presidente de la Federación de Fútbol, Luis Rubiales, ya saben, yo ni fumo ni bebo, cómo voy a cometer delitos. Tampoco leerá a Machado, suponemos, dado que el poeta no se fiaba de quien no practicara, de vez en cuando, estas actividades.

Shakira no fuma ni bebe y si lo hiciera es asunto suyo. No nos importa su vida privada pero sí su hacienda, que es la nuestra. Está todo tan embarrado que parece que Hacienda somos lodos. Irá a juicio después de que el tribunal tumbara sus últimos argumentos. Ha devuelto pasta pero tiene un entramado de empresas para no pagar y simula residir donde no lo hace. Porque esto es África.

Shakira, el pasado miércoles en la alfombra roja del festival de Cannes durante la presentación de la película ‘Elvis’.

Compartir el artículo

stats