Opinión | Al Azar

Catástrofes en lista de espera

De repente, el ser humano recibe una atención tal vez desmesurada por parte de los cataclismos. Los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan con furia inusitada para depositar su cargamento de guerra, hambre, muerte y aniquilación. Las amenazas tradicionales se concretan, a menudo con una crasa ignorancia de la necesidad de pautar los impactos. Las portadas se colapsan, los espectadores no pueden atender a tantos frentes. Urge un pacto global para introducir la lista de espera de las catástrofes.

Cuando menos, debería aclararse la jerarquía. Pocas veces se anota que el cambio climático es el fin del mundo más aburrido imaginable, de ahí sus niveles de audiencia siempre vacilantes. Su parsimonia recuerda un partido de fútbol de noventa minutos inacabables, su imaginería consiste en observar el desgarramiento de bloques polares. Es cierto que una covid puede matar al dos por ciento de la humanidad, en tanto que el calentamiento global se llevará al planeta por delante, pero la superioridad apabullante no debe servir de coartada para el tedio. Hollywood no nos educó para contemplar un centímetro de subida bianual del nivel del mar, eso se llama cine iraní.

Ninguna catástrofe puede competir con un cambio climático acelerado, pero una pandemia mejor planeada que las registradas hasta la fecha aspiraría con soltura al segundo puesto. El dramatismo empleado para describir la última visita de un virus mortal no ha puesto el énfasis suficiente en que su origen más probable se halla en un vulgar murciélago. Homero no podría construir una Odisea con estos mimbres endebles. Pese a su leyenda, la guerra también tiene limitaciones destructivas. En el polo opuesto, la hambruna planetaria paga el precio de su humilde presentación. En suma, el ser humano es demasiado bondadoso para un planeta que solo le da disgustos, una casona de segunda mano con demasiados huecos a taponar a toda prisa. Cuesta «tenerse en pie», el mandato de Pániker, o mantener el orgullo como representantes de una especie amenazada por un bicho. Y alguien se preguntará dónde queda Vox, entre las catástrofes en lista de espera.

Suscríbete para seguir leyendo