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Diario de Mallorca

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Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista

El amor no existe

En Navidad, si fuera por mí, me cubriría con una manta hasta el 7 de enero. Pero nunca me cubro con esa manta porque, rápido, pienso que estamos para vivir lo bueno y lo malo. Que estar aquí es una oportunidad que no se puede desperdiciar. Así que sobrellevo, como tantas personas, unas fiestas agridulces, y celebro los que aún están antes de que sean ausencia.

Una amiga me avisó de que tiene covid y que pasaría sola Navidad viendo Love Actually. «Pido perdón por ello», comentó, como si no tuviéramos momentos de debilidad y como si no pudiéramos resolver a nuestra forma una noche complicada. Ayer, un amigo divorciado, tras conocer otro divorcio, me dijo: «El amor no existe». Yo me reía, porque esa frase ya se la dije yo hace dos años. Él, entonces lleno de vida, comentaba que el amor estaba en todas partes y me citó Love Actually como prueba irrefutable.

Nunca le conté que bajo la cabeza cuando comienza esa película con la escena del aeropuerto, porque lloro de emoción nada más ver la gente que se abraza a la llegada de un viaje. Tampoco que llevo mal en la peli las historias de Sarah y Karen, espejo de las promesas incumplidas o de que cuidamos de los demás más que de nosotras. Esa peli y estas fechas siempre me muestran que no somos tan fuertes como aparentamos, que somos torpes, que metemos la pata, que a veces nos comportamos como adolescentes o que somos un saco de contradicciones, como Billy Mack. Que hoy buscamos nuestro trozo de felicidad: un poco de cariño en la búsqueda de calma.

Puede ser que esa manta que quiero que me cubra sea para ocultar que estas fechas me quitan mi exigencia de fortaleza y me hacen sentir vulnerable. Para esta columna, pregunté en mis redes si querían que escribiera del covid o del amor. Ganó el amor por un 80%. No sé si el amor que pensamos existe, pero sí que existe la necesidad de que nos quieran para sobrevivir. Pero para eso hay que dejarse querer, sin corazas. Quizás de eso van estas fechas. De recordar que somos humanos.

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