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Pedro Da Silva

En corto | Mejor ver la botella medio llena

La historia no se repite, lo que pasa es que nunca se va del todo. Inquieta comprobar que, fracasado una vez más el centro, las dos Españas siguen más o menos donde estaban al estallar la Guerra Civil: a un lado la derecha en franjas de diversa intensidad (entonces la CEDA y Falange, hoy el PP y Vox), al otro los subconjuntos de la izquierda (PSOE, comunismo y anarquismo entonces, hoy PSOE y Podemos) y los nacionalismos de vocación separatista (PNV y Esquerra). La consoladora y gran diferencia sería que hoy no están presentes los factores internos que cargaban de dramatismo el conflicto (miseria, analfabetismo, clasismo extremo, lucha religiosa) ni tampoco los externos (confrontación entre revolución y fascismo en toda Europa). Un enclavamiento de posiciones tan terco asusta, pero a la vez tranquiliza, pues aleja el peor de los peligros: los inesperados aludes y corrimientos de carga.

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