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Antonio Tarabini

Entrebancs | Otra vez la turismofobia

Los enemigos reales del turismo son aquellos que propician un crecimiento sin límite de la actividad turística, sin inquietarles que sea sostenible o no

Un grupo de turistas practica botellón en la Platja de Palma.

Un grupo de turistas practica botellón en la Platja de Palma.

Vivimos unos momentos clave para poner freno y control a la pandemia, así como para recuperar la actividad turística. Me inquieta que creamos que la crisis ha sido (y es) simplemente coyuntural, un simple mal sueño, y que por tanto tenemos en nuestras manos recuperar la normalidad personal, relacional, sanitaria y socioeconómica de los felices años 2017-2019. Pero la crisis tiene elementos estructurales. Es fundamental que se produzcan acuerdos políticos, económicos y sociales para compaginar medidas orientadas al control sanitario de la pandemia con las dirigidas a la reactivación de la actividad turística. No es fácil, se puede pecar de exceso y de defecto. Puede valer como ejemplo la eficacia comprobada de la Mesa del Diálogo Social (Govern, Patronales y Sindicatos) donde se ha mostrado la voluntad de diálogo y la capacidad de llegar a acuerdos estructurales y coyunturales, cada parte cediendo parcelas

Les confieso que me inquietaron las primeras reacciones verbales de la nueva lideresa popular y candidata a la Presidencia de Balears, Marga Prohens. No me voy a detener en analizar los motivos del cambio de liderazgo, ni tan siquiera qué repercusiones electorales puede tener la estrategia de Casado (el ‘sanchismo’ causa de todos los males) aderezada con las Libertades de Ayuso que, añadida a una mala campaña electoral de los socialistas madrileños, le facilitaron su indiscutible triunfo. Me voy a limitar a comentar una expresión, entre otras, utilizada por la lideresa Prohens: «Basta de turismofobia».

He acudido a mi archivo. Y he encontrado tres artículos ad hoc, publicados en 2017 y 2018 : Leyendas urbanas, la turismofobia, La turismofobia en entredicho y Los ciudadanos/as también opinan. Reproduzco de 2017: «Algunos voceros manifiestan su inquietud por considerar que nuestra ciudadanía, organizaciones e instituciones, incluidas las públicas, son víctimas de turismofobia, que nos pueden hacer perder competitividad en los mercados. La inmensa mayoría de nuestra ciudadanía, organizaciones e instituciones, no tienen turismofobia. Una mayoría relevante considera que el turismo es la base de nuestro bienestar; al mismo tiempo un 90% opina que es excesivamente estacional y que afecta al trabajo estable; un 86% piensa que es imprescindible proteger nuestro territorio insular, nuestro patrimonio natural y cultural, limitado y frágil, que forma (o debería formar) parte esencial de nuestro producto diferencial».

Es importante conocer la opinión de nuestros clientes, los turistas. Hace años que la Fundación Gadeso durante la temporada alta los entrevista para conocer el grado de satisfacción/insatisfación de los diversos imputs que conforman sus vacaciones. Resulta altamente significativa la creciente insatisfacción (4/10) referida a la masificación en las infraestructuras, en determinados productos y servicios, especialmente entre los repetidores (3,2/10), nuestros mejores clientes (QG . Nº 373. Julio 2,019 )

Y resulta muy relevante la opinión de lideres empresariales. «Se ha de limitar el número de turistas porque vivimos en un territorio limitado» (Carmen Riu Consejera delegada de Riu Hoteles). «Hay que poner coto a la invasión de visitantes en los cascos antiguos o nos pasará factura» (G.Escarrer, Melìá Hoteles). «Este verano podemos llegar a un 40% del turismo registrado en 2019 y será un éxito. Este año no es una cuestión de ganar mucho dinero sino perder menos, y abogar por un mensaje de seguridad en vez de una bajada de precios» (Miguel Fluxà, Iberostar).

Pero la Candidata, M. Prohens, incluye: «basta de perseguir a los que tienen un bar, un restaurante o un negocio abierto». Se supone que se refiere a las restricciones aplicadas a los ciudadanos (confinamientos…) y a las empresas (actividad, usos, movilidad, espacios, horarios…) especialmente en Pymes y autónomos. Es lógico su cabreo, pero el motivo no es la turismofobia. Los niveles importantes de contagio se producían en tal tipología de empresas, que impedía el control de la pandemia. Ahora la vacunación es una realidad y la reactivación económica es un hecho. Lo que nos permite desescalar el camino tanto en el ámbito personal y familiar como en el empresarial y social. Pero somos víctimas de los desacuerdos entre las autonomías y los Tribunales en los ritmos de eliminación de las restricciones, lo que facilita la politización y los desencuentros. A su vez se ha abierto la posibilidad real de acceso a las empresas a una subvención de un fondo de 875 millones de euros dedicados a ellas.

Los enemigos reales del turismo son aquellos que propician un crecimiento sin límite de la actividad turística, sin inquietarles lo más mínimo que sea sostenible (o no). A estos siempre les quedará Costa Rica, Marruecos…

Concluyo con una boutade. Prohens, al grito de Libertad, se postula para liderar el PP y las islas. Aunque afirma que Balears no es Madrid, es inevitable que admire el triunfo de Ayuso con su Libertad y sus tres pilares: irse de cañas, poder acudir a los toros, a misa o a la discoteca y no encontrarse jamás con exparejas. Yo, por mi parte, también amo a la Libertad. Pero aquella otra libertad: «Libertad, libertad, sin ira libertad…».

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