Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lo que me dirían

La responsabilidad personal en la lucha contra la pandemia obliga a no caer en el desánimo

En menor o mayor medida a todo el mundo le ha tocado, le está tocando o le tocará algún daño provocado por la pandemia. Daños económicos, pérdidas de trabajo, largas enfermedades seguidas de largas convalecencias y, en el peor de los casos, la pérdida de un ser querido. No se trata de tener miedo, se trata de ser responsable con uno mismo y con los demás, se trata de sumar, de «arrimar el hombro», de construir en conjunto porque no estamos solos. Para bien y para mal formamos parte de una sociedad y eso implica muchos derechos, pero también muchos deberes.

En este país siempre hemos pecado de saber de todo, sobre todo de sanidad y de educación, y eso sí que me da miedo porque hay personas que están cuestionando todas las pautas que dan los servicios médicos y de investigación que sí estudian y trabajan con la covid-19 para que esto pase, para que esto termine. No me siento manipulada por lo que recomiende un equipo médico o la OMS. Tal vez peco de ingenua, pero la verdad es que no tengo ni ganas ni fuerzas de asumir o creerme teorías conspiratorias varias, que lo único que están haciendo es contaminar el ambiente, generar crispación y provocar una división muy destructiva en un momento en el que toca construir.

Yo me niego a caer en el desánimo. Creo que eso también forma parte de nuestra responsabilidad individual y, desde luego, desde mi ámbito docente, pequeño y humilde, trato de transmitírselo a mi alumnado. Hay que seguir generando, creando, construyendo, pero hay que hacerlo de forma diferente, toca reinventarse, buscar nuevos espacios, tiempos y fórmulas.

El mundo ha cambiado. Nos puede gustar o no, pero el virus está ahí y se sigue muriendo gente y se colapsan las UCI y el sistema sanitario y no podemos permitir que «mientras no me toque de cerca» sea un argumento para hacer lo que queramos amparados en teorías sin fundamentación científica.

Creo que toca hacer un ejercicio individual de reflexión y de responsabilidad. Toca pensar que lo que yo hago sí afecta a la persona que está al lado. Habrá cosas mal hechas o mal gestionadas por las diferentes administraciones, pero parece claro que ahora es nuestro tiempo, que la pelota está en nuestro tejado: cada vez que salimos a la calle, cada vez que nos encontramos con alguien, cada vez que nos paramos a tomar algo o hacer compras.

Hay un vídeo de un anciano que circula por las redes preguntándose cómo es posible que haya logrado superar una guerra, una posguerra y una dictadura, y esté temiendo no superar un virus porque no tomemos las medidas que se deben. Supongo que eso me dirían mis mayores y supongo también que no sabría ni qué responderles.

Compartir el artículo

stats