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Diario de Mallorca

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El campeón afronta su final más difícil

El campeón afronta su final más difícil

Todo parecía estar en contra de Nadal en su decimosexta presencia en Roland Garros. Motivos para no ser tan optimista como en anteriores ocasiones había de sobras: octubre en vez de junio, bajas temperaturas, algún partido en cubierto, humedad y cambio de pelotas, entre otros. De menos a más, el rey de la tierra ha mejorado sus prestaciones en el torneo, con un juego sublime ante la joven revelación italiana Jannik Sinner y ayer contra el argentino Diego Schwartzman, que le había ganado hace veinte días en Roma. Llega Nadal a su decimotercera final con el rival más temible enfrente, el número uno, el único tenista, junto al sueco Soderling, que ha sido capaz de ganarle en la tierra de París en 101 partidos, que se dice rápido. Habiendo jugado bien, deberá hacerlo mucho mejor mañana ante Djokovic para levantar su decimotercera Copa de los Mosqueteros. En el duelo más repetido de la historia -se enfrentarán por quincuagesimasexta vez, con 29 a 26 para el balcánico-, todo puede pasar en la final. Pero si Nadal es alguna vez favorito ante Djokovic es en tierra, y más en la central de París, lo más parecido al patio de su casa.

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