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¿Mallorca Quo Vadis?

Analicemos brevemente las recientes actuaciones del Govern de les IB y su efecto sobre la economía turística. Las mascarillas. A sabiendas de que la realidad actual es muy crítica y por tanto difícil de manejar me permito opinar que la gestión de la información sobre la enésima adaptación de la normativa COVID 19, y de las decisiones tomadas podría haber sido mas simple y por ende mas comprensible. Si escucharon el martes pasado en IB3 a la consellera de Sanidad hablando sobre las mascarillas pregúntense lo que han entendido o mejor aun discútanlo con sus amigos y familiares e intenten ponerse de acuerdo. La pregunta clave es, ¿qué entienden los corresponsales de la prensa extranjera al escuchar el mensaje y qué publican después en sus países? No olvidemos que la actualidad mallorquina es siempre noticia de primera plana en Alemania e Inglaterra tanto en revistas de prestigio como Der Spiegel como en diarios sensacionalistas como el Mirror, el Sun o el Bild Zeitung. ¿Por qué no se hacen comunicados de prensa en estos idiomas y se informa detalladamente sobre las decisiones que el Govern toma, bien argumentadas y medibles, sin crear especulaciones o dudas? La falta de profesionalidad en la calidad de la comunicación crea dudas y es por ello el mejor camino para ahuyentar al cliente, en este caso al turista, o sea al grupo de visitantes que mantienen económicamente a los habitantes de las Illes Balears.

El turismo de masas. Mallorca hace años fue conocida en Alemania como la isla de las limpiadoras. Die Putzfrauen Insel. Así la denominaban vulgarmente, pues siempre se basó la mayor parte del crecimiento turístico en precios baratos. Es lo que tiene el turismo de masas, y este es el turismo, excepciones aparte, que tenemos en Mallorca y que seguirá por muchos años a no ser que el GOIB consiga reducir el numero actual de medio millón de camas a la mitad (es un decir) y mejoren en calidad total los establecimientos hoteleros, de restauración, la enseñanza de la importancia del turismo en las escuelas, los salarios de los empleados, la profesionalidad, la mentalidad del ciudadano, la coordinación entre instituciones y la limpieza general de los mares, las depuradoras y las calles de las ciudades. O sea, a corto plazo Mission Impossible. Sin embargo, es un hecho que hasta la fecha el negocio turístico de masas con sus 13 millones de turistas al año ha sido económicamente hablando muy positivo, no sólo para las Baleares sino para España. Los aumentos en números de camas de los años 70, 80 y 90 existen debido a los crecimientos desmesurados permitidos por las normativas municipales y autonómicas, por tanto, ya que lo tenemos cuidémoslo y mejoremos lo que funciona bien pues el transatlántico a gran velocidad no puede virar de golpe.

¡Vamos a cerrar las calles! Hay que dar la sensación de fuerza, de tolerancia cero, no sólo amenazar sino pasar a los hechos, hacen falta culpables, o sea, dicho claramente, con tono casi militar, por el Conseller de Turismo, no queremos al turismo de excesos, que no vengan. Supongo que habrá que clasificar previamente a los turistas preguntando antes de aceptar las reservas, por el numero de cervezas que piensan beber al día y en base a esto se les dará el visado de entrada a la isla o se les denegará. Pero quién controla a un turista joven que viene a la isla a disfrutar del sol, de la playa y de las noches de fiesta y algunos de ellos (¿cuántos?, ¿qué porcentaje?) a pasarse alguna noche con el alcohol y quizás con los cantos populares de sus países, bien sea viendo el futbol o por el sentimiento de unión de grupo. ¿Han calculado el efecto económico de esta decisión? ¿Cuántos bares, restaurantes y hoteles, así como transportistas, viven de este tipo de clientela joven y con ganas de diversión? ¿por qué no puede haber una calle para divertirse si está bien controlada lo cual es mas fácil que controlar muchos puntos dispersos?

Recapitulemos, ¿qué tienen de malo estas dos calles? Vayan y visiten Hamburgo, disfruten una noche por el barrio de Sankt Pauli, entren a la Herbert Strasse, conozcan la hermosa ciudad de Amsterdam y su Barrio Rojo, que es la zona de prostitución permitida mas grande del mundo. ¿Por qué la mantienen así? Disfruten Sachsenhausen y la Bahnhofstrasse en Frankfurt. Hay Soho, Chinatowns etc que son peligrosos, pero que dan prestigio a sus ciudades. Ciudades con zonas de riesgo, pero controlado. Y díganos Vd. señor Conseller, si quieren cambiar la imagen de la isla ¿por qué no empiezan con un plan de reconversión turística a 3, a 5 y a 10 años incentivando económicamente la disminución real de plazas turísticas? Lógicamente esto al Govern no le resulta fácil, haría falta un gran consenso político social y mucha pasta o sea que es mejor así, prohibiendo. Vamos a cerrar las calles, que sepan que a estos borrachos no los queremos por aquí. ¡El mensaje que se transmite es Deutsche raus! English go home! También se podría prohibir de paso el consumo de alcohol o medir la alcoholemia como en el tráfico poniendo multas o mandando a los afectados a dormir o exigir por ley cerrar los balcones con verjas, tipo jaula, para impedir el peligroso balconing.

La Bierstrasse y la Punta Ballena bajo ciertas condiciones tienen cabida en este conglomerado turístico. ¿Por qué no se incentiva una reconversión de Punta Ballena o de la “Bierstrasse”, (que realmente se llama Pare Bartomeu Salvá), en un ejemplo de calidad para la diversión, salvaguardando los puestos de trabajo, con seguridad total para clientes, controlando la venta de droga y evitando que ladrones y vendedores ambulantes o prostitutas nigerianas merodeen por la zona y roben las carteras a los turistas? Aunque bien sea dicho, este aspecto del problema es todavía mas complicado pues estaríamos metiéndonos con los ilegales, los sin papeles, el racismo. O sea que mejor evitarlo.

El turismo es global y se mueve por segmentos, por intereses. ¿Qué esperan en la Conselleria de Turismo, que a medio plazo sólo venga turismo de calidad interesado en la cultura y llene a diario los museos y catedrales de la isla? Bien está pensar que la calidad es la mejor garantía de futuro, pero, ¿quiénes son capaces de llenar las mencionadas 500 mil camas con gente interesada en la cultura? ¿quién organiza la entrada a Palma de miles de coches llenos de turistas culturointeresados y a su vez miles de cruceristas - si el COVID les deja volver- para ir de compras o a visitar el Castillo de Bellver, La Lonja o la Catedral, el Museo de Mallorca o el Claustro de San Francisco? ¿Quién reserva mesa en restaurantes con menú por encima de los 50 euros por persona para una teórica multitud de gente interesada en la gastronomía local? No es factible.

Conclusión. A mi modo de ver y para que Mallorca siga siendo el mejor destino turístico del Mediterráneo es necesario confeccionar un plan de futuro de eficiencia y calidad turística, fijando capacidades, coordinando las metas con la sostenibilidad medioambiental, con las diferentes instituciones empresariales, partidos políticos, sindicatos y definido a medio/largo plazo, habiendo evaluado económicamente las consecuencias antes de tomar las decisiones, concienciando a la población, a los niños en las escuelas, incentivando y no prohibiendo y por supuesto comunicándolo públicamente en fecha y lugar oportunos y no haciéndolo a impulsos.

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