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Un año del Pacte: no somos lo que decimos

Un año ha transcurrido ya desde la formación del Govern tripartito. Un año en el que la realidad y su pandemia nos ha obligado a doblar y acelerar nuestra apuesta política en favor de una reindustrialización de Balears mediante la palanca -¿providencial?- de la transición energética y los programas de innovación empresarial

Puede parecer una reflexión algo trivial, ¡cómo pasa el tiempo y cómo nos cambia a todos! No lo digo sólo por la existencia en general, que se nos va en un suspiro antes de saber quiénes somos y qué hacemos aquí, sino también por el modo frenético con el que vivimos y trabajamos en política en tiempos de retos inéditos.

Queríamos diversificar de manera progresiva nuestras fuentes de riqueza,y ahora vamos a tener que hacerlo deprisa. Queríamos digitalizar paulatinamente nuestro tejido de comercio e industrias, y ahora no habrá más remedio que forzar la marcha al galope. Queríamos facilitar el ahorro ciudadano y empresarial mediante el autoconsumo y la solarización, y ahora se hace evidente que no hay tiempo que perder y que el proceso va a vivirse con trazas de “tonto el último”.

Precisamente, por esta sensación de apremio expectante entre la ciudadanía, de urgencia vital con la que nuestros trabajadores y empresarios van a tener que afrontar los próximos meses y años, creo que es positivo que la nueva situación nos haya cogido con un Govern que tenía muy claras desde el inicio las coordenadas del buen puerto hacia el que llevar la nave de nuestras islas. Entre un mundo que no ha quedado del todo atrás y otro que no ha nacido aún por completo, se requiere de una fuerza tranquila que tenga ya muy estudiados y haya anticipado con tiempo los desafíos del mañana.

Hace falta previsión, pero también mucha cintura

Hemos puesto en marcha el Institut Balear de l’Energia, pieza clave para acelerar la solarización de cubiertas industriales y en edificios públicos, así como en los tejados de las viviendas, todo lo cual permitirá ahorrar democratizar la producción eléctrica y ahorrar dinero a nuestras empresas, nuestras administraciones públicas y nuestros conciudadanos. De hecho, en 2020 se han doblado las peticiones recibidas para la conexión en autoconsumo, pasando de mil a dos mil, y nuestros taxistas contarán con el apoyo financiero del Govern para cambiar su flota convencional por otra eléctrica. En un año, habremos pasado de 300 a 800 puntos de recarga para la movilidad eléctrica, dando respuesta a una histórica demanda de empresas de alquiler de vehículos y de la ciudadanía en general.

Durante el periodo de confinamiento, hemos favorecido más que nunca el consumo local de la producción local, apoyando a nuestro pequeño y mediano comercio con plataformas online y ayudas financieras para su modernización. Hemos salvado la joya de la innovación balear -el ParcBit- del fondo buitre LoneStar, justo cuando más falta hace apostar por este sector y, de paso, hemos impulsado la apertura de un espacio virtual en Eivissa: el Districte 07800. Por otro lado, hemos puesto la quinta marcha en materia de solarización, con 55 nuevos parques previstos, doblando los megavatios de energía limpia para elevar del 3% al 10% la ratio de renovables en las islas.

Por cierto, le hemos parado los pies a la fiebre del juego de azar, Menorca ya tiene cable submarino, Lloseta empieza su camino para ser un polo industrial verde, las empresas han tenido sus ERTE para superar el cabo de Hornos del Covid-19, los trabajadores y autónomos sus ayudas para evitar el naufragio y, para que nadie se quede fuera, hoy existe por fin el Ingreso Mínimo Vital.

Próxima escala: plan para la recuperación

No nos durmamos en los laureles. Lo que ya se ha hecho queda atrás. La gente espera, impaciente, que no bajemos el ritmo. De hecho, va a aumentar. En las próximas semanas vamos a aprobar una batería intensiva de medidas.

Para seguir con la autoproducción de material sanitario y la tecnología auxiliar para luchar contra los rebrotes de la pandemia, tenemos en el horizonte un programa de estímulos por valor de 11 millones de euros en forma de subvenciones al 80%. Con vistas a impulsar la modernización y definitiva digitalización de las industrias, acabamos de destinar ayudas por valor de 5,1 millones de euros para más de 300 empresas, y me comprometo a difundir una campaña de promoción y venta directa de productos industriales locales. Además, lanzaremos junto con el ministerio de Industria una línea de préstamos de hasta 300.000 euros por cada proyecto de modernización sustancial o nuevas implantaciones industriales. Hablando de industria balear, la estamos acompañando en el fomento de nuevos nichos de mercado produciendo nuevos bienes sobre la base de materias primas muy de aquí, lo cual nos permitirá reducir la dependencia de nuestra economía. La lana es un excelente aislante térmico; la algarroba sirve para producir aceite de calidad, harina, vino e incluso chocolate.

De vueltas con las renovables, tenemos en el horno una línea de 2,5 millones de euros en ayudas a la adquisición de vehículos limpios y más instalaciones de recarga.En cuanto a la solarización de espacios y edificios públicos y privados, vamos a contribuir con hasta 200.000 euros por cada instalación. A lo cual habrá que añadir los más de 8,5 millones de euros que vamos a emplear en ayudas para la eficiencia de los hogares y los centros de producción industrial.

Con todo, la perdurabilidad de un sistema productivo reside en su capacidad de innovar. Así que pronto verá la luz el MollBit, el nuevo parque científico y tecnológico de las industrias náuticas, así como un nuevo polo de innovación para industrias de contenidos digitales, muy conectadas con la producción audiovisual en las islas,lo que supondrá una inversión de 3,8 millones de euros en dos años. La creación de un clúster audiovisual y del mapa virtual de comercio virtual y venta online, la puesta en marcha de la tarjeta “Island Pass” y del proyecto “Shopping Islands”, así como las nuevas ayudas al comercio emblemático para adaptarse a la nueva realidad y patrones de consumo, cierran, de momento, la partitura de los próximos meses. Bueno será que la ciudadanía nos vigile de cerca, pues no somos lo que decimos, sino lo que hacemos.

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