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Mar Ferragut

Conciliar sin los abuelos

En este país parece que tengamos asumido que la conciliación laboral y familiar es el unicornio dorado que nunca tendremos. Por eso, con la crisis sociosanitaria no es que nos hayamos dado cuenta de que el emperador iba desnudo: es que hemos constatado que el emperador ni siquiera existe. La conciliación es como el reto demográfico: unas líneas que siempre quedan muy bien para rellenar los programas electorales pero que no van más allá, pese a la importancia capital que tienen en la economía y el futuro de un país (minucias, vaya).

Sacas a los abuelos de la ecuación y las familias quedan totalmente desarmadas ante el parón escolar, a merced de la buena voluntad de sus empresas. Sin los abuelos, el sistema se desmorona. Y las mujeres (qué pesadas somos, siempre protestando) siguen cargando con esas carencias estructurales en mayor medida. No es casualidad que en estos dos meses la publicación de artículos científicos de varones se haya mantenido mientras que los firmados por mujeres se han reducido un 50%, por poner un indicador ya comprobado. El Gobierno quiere salvar ahora deprisa y corriendo el olvido histórico en esta materia reconvirtiendo sin disimulo a los centros educativos en guarderías, sepultando años de concienciación del sector sobre la importancia de la etapa 0-6. Además, solo se ha pensado en los menores de seis años: no soluciona el problema para la mayoría de padres.

Es un parche pequeñito y mal puesto, que el Govern parece que presenta a la comunidad educativa sin mucho convencimiento, consciente de que las medidas de prevención establecidas para estos niños tan pequeños son de imposible cumplimiento. Y aunque pudieran cumplirse: ¿Cómo trabajar con los críos la reconstrucción del vínculo emocional cuando sus profesores no podrán abrazarlos si se ponen a llorar, cuando los críos no podrán ni tocarse con sus compañeros ni compartir los juguetes? Comunidades que no deben lealtad socialista a Sánchez han dicho que no volverán a clase este curso, ya veremos qué postura oficial adopta finalmente el Consolat del Mar. Eso sí, en caso de que se decida el no retorno a clase de los menores de 6 años, el Govern (Educación, pero también Trabajo y Servicios Sociales) y el sector empresarial deberán coordinarse y articular fórmulas alternativas que faciliten la vuelta al trabajo de los padres y tengan en cuenta el bienestar de los niños.

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