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Joaquín Rábago

360 grados

Joaquín Rábago

El caso Snowden y la hipocresía de los gobiernos

La falta de solución del caso Snowden, el que protagoniza contra su voluntad ese joven estadounidense convertido en denunciante del espionaje global de su país, muestra la hipocresía de los gobiernos europeos. Desde que se produjeron sus revelaciones sobre los métodos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), Edward Snowden se ha visto obligado a vivir en Rusia, país que le concedió asilo político. Éste expirará a comienzos del año 2020 y el Kremlin tendrá que decidir entonces si prolonga o no su derecho de residencia en Rusia. Hace sólo unas semanas, los abogados del exempleado de la CIA y de la NSA se dirigieron a los líderes políticos de la UE para solicitar que algún Estado europeo le conceda asilo político.

Justificaban su llamamiento a favor de Snowden "por la inmensa contribución" que éste ha hecho a la causa de las libertades en todo el mundo. Los líderes europeos, de esa Europa a la que tanto le gusta presumir de democracia, dieron, sin embargo, la callada por respuesta, por lo que Snowden tendrá que seguir dependiendo de la protección del Gobierno de Vladimir Putin, que aquéllos tanto critican.

En una larga entrevista con el diario Süddeutsche Zeitung, Snowden expresa su decepción por la falta de respuesta de la canciller alemana, Angela Merkel, que pudo haber aceptado asilarle cuando estaba aún Barack Obama en la Casa Blanca. El exagente no descarta que uno de los motivos por los que Merkel no ha atendido su petición sea su miedo a posibles represalias de Washington, pero explica que ese miedo no está justificado porque Alemania es un socio demasiado importante para EE UU. En Alemania está, dice, el principal puesto de escucha de los servicios norteamericanos en Europa y el espionaje alemán colabora muy estrechamente con el estadounidense en asuntos relacionados con el terrorismo y en las zonas de conflicto. "Si mañana un informante ruso, alguien del Gobierno de Putin, llamara a la puerta de Angela Merkel, seguro que ésa le adoptaría. Pero si se trata de un estadounidense, no se le responde", critica Snowden.

"La actitud de Merkel durante los cinco años pasados es una decepción, no sólo para el propio denunciante, no sólo, o al menos así lo espero, para los periodistas, sino para también para todo el mundo". A la pregunta de qué le gustaría que hiciera en este momento algún émulo suyo, Snowden responde que sería muy importante que se hiciera público, sin ocultar nada, el informe del Senado sobre el programa de torturas de su país.

"La actual directora de la CIA ( Gina Haspel) es una criminal de guerra. Fue una figura clave de ese programa", dice Snowden, quien se pregunta si los gobiernos permitirán actuar contra ella a la justicia europea si se le ocurre poner pie en este continente.

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