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Matías Vallés

Boulevard

Matías Vallés

Biel Barceló da 56 mil euros a dedo a su jefe de campaña

Cunde el pánico entre tres políticos del PP de Calvià, que temen que su participación poco recomendable en la mafia de la policía local fuera acompañada de grabaciones

La conselleria de Turismo del vicepresidente Biel Barceló contrató a finales del año pasado un "Servicio de consultoría para el diagnóstico del tejido empresarial de las Illes Balears y evaluación de las políticas llevadas a cabo para promover la economía del conocimiento". La sola longitud de la prestación ilustra sobre su importancia con más fuerza que su esotérico contenido. La trascendental labor consultora se debía desarrollar durante menos de tres meses, de diciembre a febrero de 2017 (ver más adelante en relación a precios).

El departamento de Barceló recurrió al procedimiento "Negociado sin publicidad". En roman paladino, a dedo, a partir de tres licitadores buscados por el propio Govern. A finales de noviembre se adjudicó el contrato a Consultores de Políticas Comunitarias, S.L. El dinero público pagado con IVA ascendía a 56 mil euros. El administrador solidario de la sociedad citada es Jaume Garau Muntaner, que adquirió notoriedad como coordinador de la campaña que catapultó a Més a la vicepresidencia del Govern en 2015.

Mateu Ferrer llamó a Garau "el gurú" de Barceló. En una entrevista que realicé al mago de la mejor campaña diseñada en Balears, el mago hablaba del vicepresidente en primera persona. "Biel Barceló es un político del futuro, no un macho alfa". No es exagerado afirmar que el consultor diseñó de pies a cabeza la conselleria de Turismo, que ahora le ha otorgado un contrato de 56 mil euros por tres meses. Es decir, por encima de los 200 mil euros anuales, una suma que no rechazaría una consultoría de la Familia Real.

La cúpula de Més había reprochado a menudo al vicepresidente su dependencia absoluta de Garau. El consultor se había quejado de que operaba por altruismo, y perdiendo dinero. El contrato trimestral resuelve este vodevil. Barceló se ve obligado a atender la "evaluación" de Consultores de Políticas Comunitarias, por el dinero que nos cuesta. Y su gurú o gurau satisface el deseo de cualquier trabajador, cobrar por el sudor de su frente. Da gusto haber contribuido a un acuerdo tan favorable para las partes implicadas. Por no hablar de la calidad del "diagnóstico".

No subestime a los mallorquines, que le veo con ganas. Le preguntan a una de las más conspicuas:

-¿Qué te parece tu sucesora Corinna?

-Pues que ha sido mucho más inteligente que yo.

Con lo cual nuestra compatriota demuestra ser más inteligente que Corinna. No necesitábamos la confirmación.

Recién ingresado en el centro penitenciario palmesano, Tolo Cursach se encuentra a uno de sus empleados en la cárcel. El empresario saluda a su subordinado:

-Hola, ¿qué haces aquí?

Genio y finura, pese a que la cárcel de Palma es casi tan peligrosa como un partido de fútbol infantil.

La frialdad de Cursach contrasta con los nervios desatados en tres políticos del PP de Calvià. La ramificación del escándalo a la Policía Local del citado municipio afecta a cargos que cubren todos los escalones de la jerarquía municipal. Cuando ahora repasan los días de vino y rosas, reparan en maniobras que apuntan a la existencia de grabaciones de sus actos nada recomendables. Su pánico a verse desnudados es ya un castigo.

Acabemos con otro escándalo financiero. En mis viajes mensuales a Suiza me alojo en el Dolder Grand Hotel de Zurich. A unos módicos 600 euros por noche, ofrece el servicio esmerado que garantiza la hostelería helvética y que creo merecer. No negaré que uno de los atractivos de la estancia consiste en sentarme en el bar de la terraza, si el tiempo lo permite, y extasiarme ante un bronce de Joan Miró. Su Grand personnage: projet pour un monument fue creado en Palma con una clara inspiración en un siurell deformado, y fundido en 1981. La sala Christie´s lo vendió por nueve millones de euros para que lo exhiba Urs Schwarzenbach, propietario del establecimiento hotelero citado.

Imaginen mi sorpresa el pasado fin de semana, cuando escruto los alrededores del Dolder desde mi suite y no localizo la escultura mironiana. No pasa desapercibida, con sus casi cuatro metros de altura. Pues bien, resulta que las autoridades aduaneras suizas se presentaron en el hotel a principios de mes, y confiscaron el pesado bronce junto a una treintena de obras de arte de firmas inmortales. El fisco acusa al propietario del hotel de introducir su colección en Suiza sin declararla.

Por lo visto, los suizos disponen de métodos expeditivos para la recaudación, que sorprenden en un paraíso fiscal y tal vez debieran ser importados a nuestras latitudes. La conexión mallorquina no acaba aquí. También me alojo en el Dolder porque me permitía contemplar tres obras muy representativas de Miquel Barceló. Sobre todo, la cautivadora Tous les dessins de 1985, situada junto a la chimenea del lobby del hotel y que me da la bienvenida. Los cuadros barcelonianos también se han visto afectados por la razzia, en un hotel que tal vez le suene porque allí se rodó la películas sobre las aventuras del Millennium de Lisbeth Salander, bajo la dirección de David Fincher.

Reflexión dominical antiterrorista: "Si el terrorista de Londres no estaba en la lista de los tres mil más peligrosos y ha provocado una carnicería, mejor anular la clasificación que seguir haciendo el ridículo".

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