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Diario de Mallorca

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Jefa del servicio de Hematología y Hemoterapia de Son Espases
Entrevista

Antònia Sampol: «Las terapias T-CAR curan al 50% de pacientes con cánceres sin solución»

La jefa del servicio de Hematología y Hemoterapia de Son Espases afirma que «con las actuales indicaciones podremos tratar a entre diez y quince personas al año y si se amplían a los enfermos con mieloma múltiple, a entre quince y veinte anualmente»

La jefa de Hematología y Hemoterapia, Antònia Sampol. HUSE

El hospital de referencia de Baleares acaba de ser acreditado como centro de vanguardia del país para ofrecer a sus pacientes lo último en tratamientos contra el cáncer: el uso de células del propio enfermo que, una vez modificadas genéticamente, destruyen las cancerígenas.

Explíqueme de la manera más didáctica posible qué son las terapias T-CAR.

Son terapias que van dirigidas de forma específica a un marcador que tiene la célula tumoral...

¿A una peculiaridad de la célula cancerígena…

...sí y que también tienen las células sanas.

¿Y en qué consiste la terapia?

Puedes atacar ese marcador, esa molécula que tiene el tumor, con medicamentos o con linfocitos T. Estos son las células del organismo que eliminan las células tumorales y también a los virus cuando nos atacan. El sistema inmune que actúa contra el tumor o contra los virus son los linfocitos T. A estos linfocitos los modificas con ingeniería genética para dirigirlos de forma específica contra la célula tumoral. Y a este proceso se le llama hacer una célula T-CAR. ¿Qué es una celula T-CAR? Es un linfocito T del propio paciente, de su sistema inmune, que lo obtienes de él y ex vivo (fuera del paciente) lo modificas genéticamente para que ataque a la molécula específica del tumor una vez que es reintroducido en el organismo del enfermo para eliminar el tumor. Eso se llama hacer una terapia dirigida.

¿Qué ventajas tiene esta terapia frente a las tradicionales?

Tiene menos efectos secundarios sobre las células sanas.

¿Qué porcentaje de éxitos cosechan estos tratamientos?

Ahora mismo, en ensayos clínicos, se está trabajando con celulas T-CAR para tumores muy diferentes pero en este momento se usan sobre todo en enfermedades hematológicas como son los linfomas y las leucemias que expresan el antígeno CD19. Aunque ya se está investigando para aplicar con otros tumores, sólidos también como el glioblastoma, que es un tumor del sistema nervioso central. Con el mieloma múltiple también están teniendo muy buenos resultados.

Pero dígame en qué consisten esos buenos resultados. ¿Qué avance suponen frente a los tratamientos convencionales?

No se pueden comparar con un tratamiento convencional porque la indicación de estas células es para pacientes con los que ya han fallado todas las terapias. Que no han respondido a la quimioterapia y para los que no queda ningún otro tratamiento que darles.

¿Se puede decir que se usan estas terapias en pacientes ya desahuciados?

Son pacientes que no tenían solución, su pronóstico de vida no era de más de unos meses...

¿Y qué se ha conseguido?

Según los últimos resultados obtenidos con un seguimiento más largo, en linfomas se ha obtenido hasta un 50% de curaciones en pacientes que, repito, no tenían solución, que en un mes habrían fallecido, a los cinco años de iniciado el tratamiento. O sea que los pacientes que han recibido estos tratamientos a los cinco años siguen vivos y en remisión de su enfermedad. Es lo que se llama una terapia disruptiva porque se ofrece a pacientes que son refractarios a la quimioterapia o a enfermos con leucemia que sufrían recaídas tras un trasplante de médula ósea. Pacientes a los que no teníamos nada más que ofrecerles.

Póngame otros ejemplos de las ventajas de estas terapias dirigidas sobre otros tumores.

En leucemias obtenemos hasta un 60% y un 70% de curaciones y en linfomas a largo plazo un 50%.

Pero está hablando de supervivencia a los cinco años de iniciado el tratamiento, ¿no es así?

Cinco años en remisión de su enfermedad, lo que no quiere decir que puedan recaer más adelante. No lo sabemos todavía porque es una terapia muy nueva y el seguimiento actual es este. Por ejemplo en el primer año un 70% de los pacientes están en remisión pero luego van recayendo y los porcentajes empeoran. Pero que a los cinco años el 50% de los pacientes sigan en remisión, curados, lo que es un gran avance.

Son Espases ya forma parte de la élite de hospitales del país que ofrecen estas terapias...

Cuando se aprobaron las células CAR en España, en el año 2019, se autorizaron en diez centros en todo el país y algunos estaban en reserva. En la última convocatoria del 2021 se han aprobado en otros 14 centros más, entre ellos en Son Espases.

¿Qué implica esta inclusión de Son Espases?

Que no tendremos que derivar pacientes al Clínic y al Vall d’Hebron, hasta ahora nuestros centros de referencia. Desde que comenzaron estas terapias en el 2019 habremos derivado a unos 15 pacientes. Y no olvidemos que son pacientes que no responden a los tratamientos y están mal por lo que exponerles a un viaje no es muy aconsejable. Pasa cerca de un mes desde que se le extrae el linfocito y se le vuelve a infundir una vez manipulado. Esto aparte de que dispondremos en las islas de un centro de referencia que ha pasado todas los requisitos y acreditaciones de calidad necesarios, que son muy estrictos. No todos los hospitales pueden optar a ser un centro CAR.

¿Cuántos pacientes calcula que tratarán cada año?

Con las indicaciones aprobadas, linfomas y leucemias, tanto del adulto como pediátricas, entre diez y quince pacientes al año. Si se incluyen nuevas indicaciones que están a punto de hacerlo como el mieloma múltiple, estaríamos hablando de entre quince y veinte pacientes al año.

¿Quién hace la modificación de los linfocitos T?

No se hace aquí porque la célula T-CAR es considerada un medicamento aunque sea una forma de terapia celular. Por eso hoy por hoy la hace la industria farmacéutica. Dos compañías son las que se encargan de fabricar el CAR.

¿Y qué hace Son Espases?

Extraemos las células al paciente que luego son procesadas en laboratorios centralizados que estas compañías tienen en Holanda, y una vez manipuladas nos las devuelven para que se las infundamos de nuevo al paciente. Esto funciona así. Son dos CAR comercializados por la industria farmacéutica. Hay otro CAR en España en el Clínic de Barcelona. Se llama CAR académico porque es fruto de la investigación en este país y por ello es mucho más económico.

¿Ya atiende a pacientes de Balears?

Sí, en estos momentos tenemos a tres pacientes allí. Lo que ya podemos hacer en Son Espases desde la acreditación es la recogida de los linfocitos, lo que ya hemos hecho con dos pacientes. Y lo que podremos hacer en el futuro es recibirlos una vez modificados y ponérselos al paciente de manera que no se tenga que desplazar.

¿Qué puede costar esta terapia?

Es una investigación muy costosa. El Ministerio ha pactado con los CAR comerciales un pago por resultados. Se paga una pequeña parte al principio y si resulta efectivo y el paciente está en remisión al año se paga el resto del coste de la terapia celular.

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