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Diario de Mallorca

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Economista
Entrevista

Pedro Gomes: «La semana de cuatro días estimularía las economías del ocio, como la de Mallorca»

Profesor en la Birkbeck University of London, es autor del libro ‘Friday is the New Saturday’, celebrado por el ‘Financial Times’. El experto visitó la UIB para desgranar las claves de acortar la semana de trabajo

El economista portugués Pedro Gomes, en la UIB. Guillem Bosch

Profesor en la Birkbeck University of London, es autor del libro ‘Friday is the New Saturday’, celebrado en los diarios salmón más prestigiosos del mundo, como el ‘Financial Times’. El experto visitó la UIB para desgranar las claves de acortar la semana de trabajo, un derecho que ya recoge la reforma laboral belga.

¿Qué beneficios presenta la jornada de cuatro días? 

En la gestión del trabajo, lo que ocasiona es un aumento de la productividad. Los trabajadores están más descansados, trabajan más intensamente, lo hacen mejor y se producen menos accidentes laborales. También se reduce el absentismo. Con la jornada de cuatro días las empresas ahorrarían en sustituciones porque se reducirían las bajas. Por otra parte, tendría muchos beneficios para las empresas que precisan de trabajadores con alta cualificación porque es muy difícil mantenerlos. La compañías que implementan la semana de cuatro días ven que hay menos rotación de trabajadores porque están contentos. 

¿Qué impacto tendría en la economía en general?

Por una parte, habría mucha más actividad económica el fin de semana. Estimularía la economía por la demanda de las industrias del ocio: el turismo, los espectáculos, la cultura, la hostelería, la restauración. Sería bueno para Mallorca por eso.

¿Eso no condenaría aún más a la economía de la isla a ser más dependiente de Alemania y de otros países del norte de Europa?

Pienso que ayudaría a la economía balear a salir de la estacionalidad turística. Si se impusiera la semana de cuatro días en Europa, en Balears tendríais más turismo el resto del año. Los turistas alemanes, holandeses y franceses vendrían los fines de semana al sur de Europa. Esos trabajadores del turismo también tendrían que trabajar cuatro días, manteniendo el sistema de turnos para los fines de semana. 

¿Dónde habría que centrar los esfuerzos para la implantación de su propuesta?

Tendría que haber más coordinación de trabajo en el equipo. La economía moderna es muy especializada y se necesita estar muy en contacto con los compañeros, con los proveedores, con los clientes. La semana de cuatro días no debería ser una política partidista o de los sindicatos, sino que debe ser vista como una innovación social, como una manera mejor de organizar la economía en el siglo XXI. Implantar la jornada de cuatro días debe venir de un amplio consenso político.

¿Qué ha cambiado en esa economía?

Tenemos que pensar que en todas las décadas que llevamos con la jornada de cinco días todo ha cambiado: la tecnología, los trabajos que hacemos, la forma de comunicarnos, las formas de gestión, es todo más intenso. También vivimos más tiempo, diez años más, y la estructura de la familia ha cambiado. Las mujeres se han incorporado al sistema laboral, algo muy positivo. Y tanto ellas como ellos están dedicando menos tiempo a la casa y a los cuidados. Me sorprende que, ante estos cambios estructurales en la sociedad, sigamos pensando que tenemos que organizar la semana en 5 + 2. ¿Por qué? Pues porque es una tradición y por eso pienso que no es un argumento suficiente. Si lo pensamos bien, hay mejores maneras de organizarnos. La pandemia ha abierto un camino para ello.

Insisto, ¿la economía balear, con toda una estructura de fijos discontinuos con horarios ya de muchas horas concentrados en unos meses va a poder encajar en la semana de 4 + 3?

Se va a poder coordinar. Pero van a seguir haciéndolo por turnos, pero en lugar de cinco, trabajarán cuatro días. La semana de cuatro días también permitiría trabajar más a las personas que lo deseen, es decir, tener otro empleo. La jornada 4+3 no va a limitar el trabajo. Además creo que va a ayudar a la igualdad entre hombres y mujeres, porque normalmente quienes son promovidos en las empresas son las personas que trabajan más horas y se quedan allí, que suelen ser mayoritariamente los hombres.

Usted también sostiene que ayudaría a aumentar los salarios. ¿Cómo lo argumenta?

Porque va a haber más demanda de trabajadores, sobre todo para las industrias del ocio. Más demanda y menos oferta, ésta es la condición para que los salarios aumenten. Cuando en EE UU se pasó de la jornada de seis días a cinco se lanzaron las mismas críticas que ahora por querer pasar de cinco a cuatro. En Norteamérica se empezó el cambio 6-5 en 1938. En los años 40, 50 y 60 el salario creció el 30% en todas las décadas. El cambio también se hizo en China en el año 95. En el 98 el salario subió el 14%, la economía se fortaleció y mejoraron su mercado interno porque aumentaron las industrias del ocio y dejaron de ser tan dependientes de la exportación. 

Usted también sostiene que se mejoraría la innovación.

Sí. La innovación es el motor del capitalismo. Gran parte de la misma la desarrollamos fuera del tiempo de trabajo. En la historia hay muchos ejemplos. Si aumentamos ese tiempo libre, aumentaría la innovación, que ahora está en horas bajas en EE UU. En estos momentos se están creando la mitad de startups que a mediados de los años ochenta.

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