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Una jueza de Palma obliga a una mujer a dejar su casa al marcharse su único hijo

El hombre tuvo que marcharse a un piso de alquiler

La sentencia se ha dictado en un juzgado de sa Guerreria, en Palma.

La sentencia se ha dictado en un juzgado de sa Guerreria, en Palma. B. Ramon

Primero perdió a su hijo y ahora pierde la casa. Una jueza de Palma se ha pronunciado a favor de un hombre, que reclamó el uso de la vivienda familiar que venía disfrutando su exmujer, con la que no mantiene ningún tipo de relación desde que decidieron separarse hace ahora más de doce años. La mujer tendrá que abandonar el piso que en su momento se convirtió en vivienda familiar, que inicialmente se la atribuyó a ella debido a que se le otorgó la custodia de su único hijo. Sin embargo, la situación ha cambiado desde que se otorgó este disfrute. El niño, debido a los problemas personales que viene sufriendo su madre, pasó a vivir con su padre, que en los últimos años se ha visto obligado a alquilar un piso donde poder vivir. Se trata de una vivienda por la que paga 700 euros al mes, dedicando más de la mitad de su sueldo al abono del alquiler.

Este hombre se ha visto obligado a acudir varias veces al juzgado para demandar a su exmujer. Primero tuvo que plantear una primera demanda, con la que consiguió la modificación del régimen de custodia, por el que el niño dejaba de estar con su madre y pasaba a vivir con él. Y a pesar de que el menor ya no vivía con su madre, el padre tuvo que volver a recurrir al juzgado para solicitar poder vivir él y el menor en la vivienda familiar. La mujer se negó en rotundo a abandonar el piso, alegando a sus problemas médicos y personales.

El padre consiguió que un juez le retirara la custodia del niño a su exmujer, que se quedó con la casa familiar

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La jueza, sin embargo, ha atendido a la petición planteada por la abogada Margarita Rivero, del bufete Forteza Rey, que tuvo que demostrar el cambio de las circunstancias de esta ruptura matrimonial. El cambio de custodia del menor se había acordado dos años antes y el padre se veía económicamente apurado, debido a que su sueldo no era muy alto y dedicaba la mayor parte de lo que ganaba al pago de una casa de alquiler. Además, se hacía cargo de todos los gastos de su hijo, que no mantenía ningún tipo de contacto con su madre. De hecho, mientras estuvo conviviendo con su progenitora tuvieron que intervenir los servicios sociales del Consell, por la falta de atención del menor.

La magistrada recuerda que el derecho de uso de la vivienda familiar, cuando existen hijos, no es susceptible de ninguna limitación temporal. Y ello se debe a que por encima de todo prima el interés del menor.

El hombre sufre dificultades económicas porque tiene que pagar un piso de alquiler para él y su hijo

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En este caso concreto, la jueza considera que el padre no puede dispensar como él querría los cuidados y atenciones que precisa su hijo menor, porque se ve obligado a pagar un piso de alquiler, mientras su exmujer disfruta de la vivienda familiar. Considera que esta situación se debe solucionar y por ello acuerda un plazo para que la mujer abandone el piso. Una vez que se haya marchado de la casa, padre e hijo podrán trasladarse a esta vivienda para poder vivir en ella. En la sentencia se acordó un plazo de dos meses para salir del piso. Sin embargo, esta orden no se ha cumplido debido a que la sentencia ha sido recurrida ante la Audiencia de Palma.

La magistrada consideró que no existía ninguna circunstancia excepcional que justificara que la mujer siguiera disfrutando de esta casa, mientras que padre e hijo se veían obligados a vivir en una casa de alquiler.

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