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La PCR forzosa a turistas británicos y alemanes torpedea la temporada de Baleares

Londres se suma a la obligatoriedad de un test negativo de coronavirus para regresar a Gran Bretaña después de las vacaciones, además de introducir un semáforo que contempla los niveles de vacunación con cuarentenas en rojo y amarillo

Gran Bretaña sigue la senda de Merkel, y no aceptará el regreso de turistas contagiados. | DIARIO DE MALLORCA

Gran Bretaña sigue la senda de Merkel, y no aceptará el regreso de turistas contagiados. | DIARIO DE MALLORCA

El primer pronunciamiento explícito del grupo de trabajo creado por Boris Johnson para regular los «Viajes Globales» ha caído como un mazazo sobre la economía mallorquina. Gran Bretaña se suma a la iniciativa de Alemania, y acaba de anunciar que durante la próxima temporada veraniega exigirá una PCR negativa a sus turistas, antes de permitirles el regreso a su país.

Londres y Berlín, los principales mercados emisores, no aceptarán el regreso de turistas contagiados. De este modo, la práctica totalidad de los visitantes extranjeros a Mallorca necesitarán demostrar que están libres del coronavirus para volver a su lugar de origen. Esta decisión conjunta torpedea la temporada estival, y ha sido recibida con alarma por los empresarios mallorquines y británicos.

Un turista alemán que viaje a Mallorca debe someterse a dos PCR o test de antígenos, que deben ser negativos tanto para instalarse en la isla como para abandonarla. Reino Unido no solo asume el concepto, sino que lo endurece. El número de análisis requeridos pasa a ser de tres a cuatro y, al contrario de lo que ocurre en Alemania, algunos de ellos corresponden forzosamente a la más exigente PCR.

En un mercado sensible y basado en el bienestar de los viajeros, la multiplicación de los análisis forzosos establece de principio un criterio de desconfianza, que atenta contra el espíritu vacacional. En el caso de Alemania, la imposición de medidas pretende el efecto disuasor de desalentar a los turistas, según han manifestado abiertamente tanto Angela Merkel como sus ministros. El cariz casi disciplinario de las medidas adoptadas por el grupo de trabajo británico apunta en la misma dirección. Si estuviera en su mano, Berlín y Londres cerrarían ahora mismo las puertas a los viajes de placer al extranjero durante 2021, con Mallorca como principal afectada.

La prueba negativa en Mallorca debe complementarse con otra PCR a la llegada al Reino Unido

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Londres se ha comprometido a anunciar en mayo la distribución de los «destinos» turísticos de sus ciudadanos de acuerdo con un código semafórico, establecido por el riesgo de covid. Los colores verde, amarillo y rojo se fijarán de acuerdo con los contagios en el destino en cuestión, y también conforme a los índices de administración de vacunas o a factores tan aleatorios como la presencia de las cepas más virulentas de la pandemia.

A la cola de España en vacunación, Mallorca tampoco disfruta de datos optimistas en este apartado. Con los datos actuales, es improbable que la isla pueda aspirar a la clasificación menos restrictiva. En el futuro, el Reino Unido impondrá un ‘pasaporte de vacunación’ para las salidas y entradas. De momento, incluso el color verde que definirá a los lugares de vacaciones más aconsejables impone una PCR negativa para autorizar el regreso al Reino Unido. Con un coste de los test en torno a los cien euros por pasajero, las compañías aéreas y los turoperadores británicos ya han protestado ante una medida que consideran inaceptable para numerosos clientes.

Un viajero a zonas de mínimo riesgo no solo necesita un test indeterminado antes de emprender el vuelo de regreso. Una vez desembarcado en el Reino Unido, dispone de dos días para presentar una PCR negativa, que en este caso no puede sustituirse por el test de antígenos. El coste de los tres análisis supera los doscientos euros amenazando, también en este caso favorable, a los semirresidentes británicos con vivienda fija en la isla y frecuentes desplazamientos.

En el caso de que Mallorca no lograra inscribirse en la zona verde del semáforo covid, trazado por el comité que regula la pandemia en Londres, la adscripción al rojo o incluso al amarillo impone cuarentenas al regreso, siempre además de la PCR negativa. De este modo, se obstaculiza todavía más el flujo de visitantes.

Con los datos actuales, es improbable que Mallorca pueda aspirar al verde, y el amarillo impone hasta cuatro test

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De quedar encuadrada en la zona amarilla, Mallorca recibirá a sus turistas británicos con una primera prueba negativa. Londres les exigirá otra antes de emprender el regreso, complementada por una tercera PCR no sustituible a la llegada, y una cuarta a la semana del reintegro. Esta batería de test se remata con diez días de cuarentena obligatoria y domiciliaria.

Si el color amarillo establece imposiciones drásticas, el rojo las amplifica. Los cuatro test citados, dos de ellos en la variedad de PCR, se completan con diez días de cuarentena en un hotel vigilado. Solamente un viaje indispensable y sin vertiente ociosa justifica la sumisión a esta tortura sanitaria. El grupo de trabajo británico multiplica los análisis, porque sostiene que «testar constituye una parte esencial de la protección de la salud pública cuando empiecen a aligerarse las restricciones».

La obligatoriedad de un test negativo convierte a los turistas alemanes, y ahora también a los británicos, en clientes cautivos de la sanidad mallorquina. Esta proliferación estimulará el mercado en auge de laboratorios instalados en las zonas costeras. Sin embargo, las condiciones draconianas pueden estrangular el flujo. Ayer mismo, la autoridad fiscal Airef rebajaba las expectativas españolas para esta temporada a un 40 por ciento de los turistas extranjeros recibidos en 2019.

Londres ha utilizado la denominación vaga de «destinos», a precisar en mayo, para eludir deliberadamente la zonificación por países. Con la normativa en vigor, el Gobierno de Boris Johnson no reiniciará los viajes de ocio ahora prohibidos hasta el 17 de mayo, en la estimación más optimista.

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