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Opinión | Calvo saca las castañas del fuego a Armengol; por Mateu Ferrer

Aina Calvo y Francina Armengol

Aina Calvo y Francina Armengol

Aina Calvo y Francina Armengol siguen teniendo estilos contrapuestos. En plena excitación por la nueva manifestación contra las restricciones del Govern, su presidenta va y anuncia que impondrá a las ocho el toque de queda. La delegada del Gobierno dicta el mismo día el toque de bolsillo, donde más escuece a los mallorquines. Los moderados que se plantean desafiar la nueva prohibición del viernes por la pandemia tendrán ahora que repensárselo dos veces.

Al sancionar solo con 600 euros al promotor de la primera concentración ilegal, frente a los 15.000 o 45.000 para los energúmenos que alentaron el vandalismo antidemocrático, Calvo deja claro que no pretendía cercenar el derecho a la protesta. Sí en cambio pararle los pies a la ultraderecha. La jugada ayer de la delegada evidencia que sabe leer políticamente mejor que el Govern el malestar social en Mallorca por cómo gestiona el PSIB-PSOE la crisis sanitaria. Toca rebajar los ánimos, pero con inteligencia.

El Consolat solo quería de Calvo que impidiera la concentración frente a sus puertas del pasado martes, para a continuación dejarla sola el día de autos y criticarla internamente por no haber disuelto el alboroto. Al optar por multas en lugar de cargas policiales, la delegada no solo demuestra que es más lista y efectista; también más socialista.

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