Importantes zonas de la costa balear están en riesgo de perder paseos marítimos e incluso edificios de primera línea par el año 2100 si no se actua para frenar el cambio climático y se adoptan medidas para paliar sus consecuencias. Esta es una de las conclusiones de los primeros resultados del estudio liderado por el SOCiB (Sistema de observación y Predicción costera de Balears) junto a investigadores de la UIB y el IMEDEA.

El estudio ha sido presentado esta mañana por el director del CSIF, Joaquin Tintoré; el investigador de la UIB LLuís Gómez y los consellers de Transición Energética y Medio Ambiente, Juan Pedro Yllanes y Miquel Mir. Se trata de un informe sobre los impactos y el riesgo asociado al ascenso del nivel marino y los eventos marinos extremos, atendiendo a los escenarios contemplados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y trasladados a zonas de la costa balear.

Lluís Gómez ha precisado que el informe se basa en las predicciones para dos escenarios temporales, los años 2050 y 2100, contemplando para cada uno de ellos la situación a la que se puede llegar si se rebaja el actual nivel de emisiones de gases contaminantes o se mantiene como en la actualidad e incluso aumenta. Si bien ha afirmado que no hay que caer en el "alarmismo", en especial en lo que se refiere a las predicciones para 2050, al final ha admitido la posibilidad de que, en el escenario más grave de cara a 2100, el nivel del mar podría subir en 103 centímetros, lo que unido a fenómenos meteorológicos cada vez más adversos pondría en grave riesgo zonas de la costa balear.

En el caso de Mallorca se ha analizado la Badia d'Alcúdia, Cala Mesquida, Porto Cristo, Arenal de Palma-Llucmajor y Magaluf. Si bien Gómez no ha querido concretar cuáles serían las zonas de mayor riesgo, al no haber analizado toda la costa, sí ha precisado que entre ellas estarían la Bahía de Alcudia y las albuferas y salinas de todas las islas.

Paseos marítimos y edificios en primera línea de la costa balear, en riesgo por el cambio climático B. Arzayus

El trabajo científico, que estará acabado a finales de año, contempla los efectos a medio y largo plazo que se prevén que han de abordarse. Así, a corto plazo, si bien los sectores socioeconómicos piden la regeneración de arena, se trata de una solución con elevado coste y con una vida corta, ya que se verá agravada por el ascenso del nivel del mar.

A medio plazo, se plantea una recuperación de los sistemas dunares, una medida en la que ha incidido Lluís Gómez con el fin de tener una reserva de arena menos vulnerable a los temporales con la que regenerar las playas.

Sin embargo, a largo plazo, para 2100, si se mantiene el actual escenario de cambio climático "no bastará con recular y eliminar paseos marítimos, se deberá plantear dejar sitio a la playa eliminando edificios de primera línea de costa".