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Perfil

Josep Adrover, un canonista como vicario general

El obispo deposita su confianza como número dos de la diócesis en un sacerdote significado por su interés y posición curial

Josep Adrover, nuevo vicario general de Mallorca.

Josep Adrover tomará posesión como nuevo vicario general de la diócesis de Mallorca, el próximo 13 de junio. Sustituye a Antoni Vera, quien ha ejercido el cargo, junto a otras funciones diocesanas, por espacio de casi siete años.

Prácticamente por sorpresa y en una decisión de marcado signo personal, el obispo Sebastià Taltavull deposita ahora su máxima confianza -el vicario general es el segundo cargo en importancia y responsabilidad de la iglesia local- en Adrover, un sacerdote de 50 años, nacido en Calonge, Santanyí, más bien gris en cuanto a actitud personal y posición ministerial, pero que se siente cómodo en los despachos de la curia diocesana, en la que es juez del Tribunal Eclesiástico y vicecanciller. Josep Adrover Vallbona es también en la actualidad rector de las parroquias de Sencelles y SencellesCostitx, arcipreste de la zona Pla-Nord y delegado diocesano de Pastoral de la Salud. Pero, a la vista de sus comportamientos, Josep Adrover es, sobre todo, un cura interesado por el canon y la norma que deriva del Derecho Canónico. Su mirada tiene preferencia por la administración, la parafernalia eclesiástica y la piedad reglada y estructurada.

Aparte del perfil biográfico y el talante sacerdotal de Josep Adrover como nuevo vicario general de Mallorca, la relevancia de su nombramiento radica en el hecho de que el obispo se haya decantado por un hombre de sus condiciones y la forma en que lo ha hecho. Ha sido una elección de marcado signo personal del prelado. De hecho, miembros del Consell Episcopal, el máximo órgano asesor de la diócesis, se han enterado del nombramiento de Adrover cuando se ha hecho público. La deliberación colegial previa no ha pasado de simbólica.

La designación del número dos de la diócesis marca tendencia por necesidad. Es verdad que el plantel del clero mallorquín va reduciéndose y que de cada vez hay menos dónde elegir, pero todavía ofrece posibilidades. Monseñor Taltavull no ha preferido a alguno de los sacerdotes de mayor personalidad o a un comunicador con imagen pública capaz de establecer puentes y diálogo entre la cúpula eclesial y la sociedad. El nombramiento de Adrover refuerza la estructura piramidal que va marcando el pontificado de Taltavull.

El mismo obispo lo ha escrito en la carta de designación del nuevo vicario general. "Es un signo de confianza del obispo". De hecho, todos los cargos diocesanos constituyen un crédito episcopal, pero hay muchas formas de entender y otorgar esta confianza.

Las características y formas del nombramiento hacen más complicado sostener otro mensaje lanzado por el obispo de Mallorca al situar la preferencia por Josep Adrover en el marco del "trabajo conjunto de la sinodalidad de la iglesia para una mejor acción evangelizadora de cara a nuestra sociedad".

Lo lógico es pensar que una de las primeras funciones del nuevo vicario general será la de tramitar un grueso paquete de cargos y designaciones de la diócesis. Numerosas parroquias de la isla, por causas diversas, están a la espera de conocer a sus nuevos responsables y en muchos casos pendientes de integración en equipos de gestión pastoral de ámbito comarcal.

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