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La salud emocional también importa

Son Espases comenzó ayer tarde a facilitar tabletas para que los pacientes con Covid-19 realicen videollamadas a sus familias

Una paciente que participó ayer tarde en la prueba piloto para impulsar las videollamadas a las familias.

Una paciente que participó ayer tarde en la prueba piloto para impulsar las videollamadas a las familias. HUSE

Primero fue la televisión y la conexión wifi gratistelevisión y la conexión wifi gratis. Ayer tarde se comenzaron a distribuir tabletas entre las cinco plantas de hospitalización que acogen a pacientes con Covid-19 en Son Espases para que pudieran realizar videollamadas a sus familiares y hacerles más llevaderos unos interminables días de ingreso en los que tienen completamente prohibida la visita de sus allegados.

Fátima Roso, enfermera y doctora en Psicología que coordina este programa, recuerda que hay una indeseable excepción. "Cuando empeora el pronóstico de algún paciente, el personal sanitario se pone en contacto con la familia para que, al menos, pueda despedirse de él en vida. Con todas las medidas de seguridad, por supuesto, pero se les facilita una despedida", señala aludiendo a que, incluso en estas duras circunstancias, no se les permite acercarse al ser querido a menos de dos metros y que todos los allegados deben de llevar equipos de protección individual.

Para realizar estas conexiones, un equipo de enfermeras especialistas en salud mental ofrecerán por las tardes esta posibilidad a los pacientes ingresados y les ayudarán a completarlas. Asimismo, otro equipo se encargará de custodiar estos dispositivos electrónicos en cada planta, revela Roso, que se congratula de que en estos momentos hay en almacén unas "50 tabletas de última generación".

Medidas de higiene

"Las tabletas, lógicamente, pasarán de un paciente a otro, pero tras ser sometidas a unas escrupulosas medidas de higiene", continúa la coordinadora de este programa que busca satisfacer las necesidades sociales, espirituales y materiales de los afectados por el virus.

Preguntada por algunas peticiones de pacientes que le hubieran llamado la atención, Roso recuerda la de la persona preocupada porque su empresa le había comunicado que le iban a hacer un ERTEle iban a hacer un ERTE y no tenía ni idea de qué demonios era eso. "Un trabajador social se lo explicó y le tranquilizó", detalla la coordinadora antes de revelar que, en cuestiones espirituales, ofrecen consuelo católico y ortodoxo y que contemplan ampliarlo a otras confesiones.

"También tenemos a personas preocupadas por las mascotas que se han quedado en sus casas a las que nos desplazamos para cuidarlas, mayores sin familia que no están mal y se aburren sin remedio que nos piden gente externa con la que poder hablar dentro del programa escucha activa. O las propias familias que necesitan de alguien con quien descargarse emocionalmente", concluye Roso.

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