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Diálogos en cuarentena

Cristina Moreno: "Esta crisis pondrá en evidencia la necesidad de priorizar el sistema de salud público"

"Todos los países deberían cooperar para conseguir el material sanitario y repartirlo equitativamente en relación al número de casos y la incidencia"

La decana de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la UIB.

La decana de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la UIB. c. m.

Decana de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la UIB, asegura que desde la universidad se están haciendo todos los esfuerzos necesarios desde el confinamiento "para poder titular a los estudiantes de cuarto curso". Como independiente, fue consellera electa del Consell de Mallorca por el PSIB entre 2007 y 2011.

P ¿Achaca a los recortes a la sanidad pública española algunas de las situaciones de carestía que se están viendo estos días en los hospitales

R Mantener un sistema de salud público potente es clave en cualquier país. Y esto se ha defendido de forma diferente por unos partidos políticos y por otros. Y pienso que ahora vemos un poco estas diferencias. Cuando mantienes un servicio público con recursos y con personal estás mucho más preparado para esto, para la crisis que estamos viviendo, pero así y todo quiero decir que esto que ha pasado ha cogido desprevenido al mundo. Es una situació de alarma sanitaria. Claro que había batas y mascarillas para la situación normal, lo que pasa es que ahora hay una gran demanda por una patología respiratoria que precisa aislamiento y que cada día necesita más recursos ante una situación de pandemia global. No es sólo que lo necesite un país, sino que lo necesitan todos. En Balears, desde la última legislatura a ésta, se había apostado por refortalecer el sistema público.

P Se están infectando muchos profesionales de la salud

R La seguridad tiene que ser una prioridad siempre para los trabajadores. Estamos mucho mejor en nuestra comunidad que no en otras donde los recortes en los sistemas públicos han sido feroces. El caso de Madrid es una situación de legislaturas y legislaturas recortando en los servicios públicos de salud. Nosotros tenemos la suerte que desde 2015 ha habido una apuesta por el sistema público y se han ido haciendo cosas. Ahora tenemos un problema de no tener material. Y no tenemos capacidad de comprarlo.

P Ni de fabricarlo. La mayor parte de fábricas está en China. Y la industria del material sanitario está en manos de oligopolios.

R Esta situación de salud pondrá en jaque no sólo a los sistemas sanitarios sino también a la situación sociopolítica global. Es un golpe al sistema capitalista y de alguna forma el propio sistema capitalista tendrá que reorientarse y reflexionar sobre qué necesitamos. Y creo que habrá que volver a lo local, a plantear relocalizar empresas, etc. El momento de la reflexión tiene que llegar, pero ahora tenemos una prioridad que es intentar que la gente no se contagie.

P ¿Cuáles son los principales dilemas éticos de los profesionales sanitarios ante una pandemia como ésta?

R Hay dos niveles. Un nivel más de ética global, de cómo tenemos que actuar en relación a proteger la salud pública de la población, y un nivel de ética "micro". Es decir, con ésta me refiero a qué conflictos éticos van a tener los profesionales en relación a la utilización de los recursos, pero también al impacto que esto va a tener y ya tiene. Desde el Colegio de Enfermería se ha puesto en marcha un servicio de atención emocional a los profesionales. La bibliografía contempla siempre que, cuando los profesionales se enfrentan a una situación que no pueden resolver de forma óptima, se produce una cosa que se llama "estrés moral". Es una angustia del profesional de ver que querría hacer determinadas cosas, pero o bien por falta de recursos internos o bien por falta de recursos externos es incapaz. De hecho, cualquier situación de crisis genera lo que se conoce como segundas víctimas. Y en este caso los profesionales son y serán segundas víctimas, y cuando pase esto tendremos que estar cuidándoles. Ahora ellos y ellas nos están cuidando a nosotros, pero ahora ya hay que empezar a cuidarles, y cuando pase esto habrá que cuidarles mucho más porque el impacto que quedará será indeleble.

P Uno de los conflictos éticos es no poder practicarle el test a todo el mundo por igual. O la polémica cuestión de retirar respiradores.

R En este aspecto, hay falta de información. Por ejemplo, en el tema del bulo que se estén quitando ventiladores a personas mayores para ponérselos a los jóvenes. Los medios de comunicación deben explicar bien las cosas. Me extrañaría mucho que un sanitario quitara un respirador de una persona a otra si la primera persona lo necesita. Lo que ocurre es que hay una situación que se ha hecho siempre, que es legal y ética, y es la que llamamos limitación del soporte vital. Dado el pronóstico de la morbilidad o la posibilidad de mortalidad de una persona, se decide o no iniciar o retirar algún tratamiento, siempre en consenso con todo el equipo profesional y consultando si el paciente tenía voluntades anticipadas y hablando con la familia. A veces cuando sobretratamos a una persona le podemos generar más daño o sufrimiento, y a veces todo lo que estamos haciendo no puede revertir la situación. Pero esto no se puede confundir con lo otro, con quitar un respirador. Ahora parece como si se estuviera dejando morir a las personas mayores. La gente mayor debe tener mucho miedo así como recibe las noticias.

P En las residencias de mayores

R Los mayores son las personas a las que les debemos la vida. Pero es verdad que esta situación también pone de manifiesto que hay que revisar cuál es la situación de algunas residencias, pero no todas. Nunca podemos generalizar. De hecho, mucho antes del tema del coronavirus, ya desde hace años, se sabe que la prioridad tiene que ser la atención a la cronicidad y a las personas mayores. Tenemos una población altamente envejecida, por lo tanto, la atención a las personas mayores va a suponer de alguna forma la mayoría de atención del sistema sociosanitario. Y a lo mejor esto nos hace girar la cabeza hacia la atención que están recibiendo los mayores.

P Afirma que los profesionales sanitarios son como las segundas víctimas de esta pandemia. ¿No son víctimas directas también de la gran guerra comercial que se ha desatado por el material, donde los países ricos volverían a tener ventaja?

R No sé cómo se mueve el mercado internacional del material. Estoy de acuerdo en que los profesionales sanitarios son susceptibles de poderse contagiar muy especialmente ejerciendo su profesión. Están cuidando cada día a personas covidpositivo. Pero eso no quita que tengamos que ejercer nuestra profesión con los medios necesarios para protegernos. El riesgo está ahí, es un mayor riesgo, pero lo que tenemos que hacer es minimizar el riesgo teniendo los equipos. ¿Cómo los países consiguen el material o no? No lo sé. Quiero confiar en que todos los gobiernos se preocupan por conseguir el material para su país, pero también que puedan tener una mirada de solidaridad para todos los países que lo necesitan. Y ahí como ejemplo está China, que está cediendo material. Sería muy importante establecer una especie de red. En ese sentido, la coordinación que se puede establecer a nivel estatal con las comunidades y a nivel europeo entre países es clave. Es una cuestión de cooperación. Es que si hay una guerra entre países por el material, cómo vamos a solucionar esto. Hay que cooperar entre todos y conseguir ese material para repartirlo equitativamente en relación al número de casos y la incidencia de la pandemia.

P ¿Es crítica con la gestión sanitaria del Gobierno?

R Desde fuera es complicado opinar. Quiero confiar en que si las personas expertas que están en Sanidad y en las direcciones de Salud Pública y Epidemiología están tomando estas iniciativas es porque son necesarias. Porque el impacto sanitario, económico, social y político de esto es tan grande que estoy segura que si hubiera otra forma de hacerlo diferente se hubiera valorado. De hecho, mira los países que no lo han hecho, como Reino Unido, al final están haciendo lo mismo. No nos queda más que confiar. Si vamos a perder tanto en esto, es porque necesitamos ganar algo que es no perder más vidas. No podemos pensar de otra forma. Luego habrá que reanalizar: si se confinó antes a la gente o después, si se tendría que haber hecho equis cosa... Ahora bien, he escuchado auténticas barbaridades. Por ejemplo, lo de Vox, que ha pedido quitar la sanidad gratuita a los inmigrantes irregulares durante el estado de alarma. Es una barbaridad. Hice mi tesis doctoral sobre la exclusión sanitaria en relación al Real Decreto 16/2012, es decir, sobre la exclusión de las personas inmigrantes del sistema de salud. Que ahora vuelva a salir otra vez lo que yo llamo racismo de estado sanitario, que alguien diga que hay un sector de la población que debe estar excluido de la atención sanitaria, es una auténtica barbaridad desde los derechos humanos. Pero no sólo eso, porque ahora nos demostraría que sería un craso error epidemiológico. Porque ahora lo que interesa es que no haya contagios. El coronavirus no sabe si la gente tiene papeles o no los tiene. Lo que no se puede consentir es desproteger a las personas.

P ¿Cómo se puede acompañar a los enfermos terminales sin contacto?

R Esta situación nos coloca en un acompañamiento al final de la vida muy diferente al que hemos dado normalmente. Todo nuestro acompañamiento siempre estaba basado en el contacto. La atención al final de la vida es una atención de acompañamiento y ahora resulta que nos piden que estemos solos y aislados. Aquí también habrá una especie de segundas víctimas y seguramente serán tanto los familiares, que los tendremos que ayudar a procesar el duelo de otra forma, como los sanitarios. Quiero poner en valor todas las estrategias que están llevando a cabo los profesionales para en la medida de lo posible facilitar esto. Profesionales que están facilitando los móviles, las tablets, que leen una carta a la persona enferma. Que aunque estén enfundados en su equipo de protección están ahí cogiéndole la mano. El otro día había una imagen preciosa que salía en las redes de una enfermera de UCI cogiéndole la mano a una persona que estaba en las últimas horas. Y las enfermeras estamos ahí y damos un soporte en lo biológico, en lo psicológico y también en el acompañamiento. Yo le diría a esas personas que estoy segura de que no van a morir solas. Que no le va a poder coger la mano un familiar, pero que va a haber una enfermera ahí que le va a coger la mano. Los duelos de los familiares van a ser diferentes, también los de las propias enfermeras. Cuando todo pase habrá derrumbes.

P ¿Qué opina de las donaciones de millonarios como Amancio Ortega?

R Tengo una opinión ambivalente. De una forma urgente hay que agradecer cualquier ayuda. Lo que ocurre es que considero que lo que tenemos que tener es un sistema fiscal que lo que haga es que los más ricos paguen más impuestos y podamos mantener los sistemas públicos. No creo que en este momento haya que hacer un feo a cualquier donación, pero hay que tener una mirada global. Si creemos que mantener un sistema sanitario público es la clave, necesitamos ingresos para mantenerlo, y una de las cosas que hay que hacer es tener una situación de régimen fiscal que haga que los más ricos paguen más y los pobres menos para que todos tengamos el mismo servicio. Quiero recordar que en un sistema solidario, como se supone que es un sistema de impuestos, tener un buen sistema público garantiza una buena atención para todos: para los ricos y para los pobres.

P Para los profesionales sanitarios no habrá enfermos de primera y de segunda, ¿y para el sistema?

R Creo que el sistema tampoco los tiene. Lo que no podemos olvidar es que hay una población súper vulnerable. Si hay colectivos de segunda, yo diría vulnerables, son personas que no tienen acceso a los servicios. Nosotros tenemos casa. ¿Y la gente que vive en una habitación? Yo conozco mucha gente que vive alquilada en una habitación. No es que se queden en casa, se quedan en dos metros cuadrados y a lo mejor sin ventana. O a lo mejor en un piso patera. Y luego otra cosa, si una persona tiene coronavirus en una situación así, seguramente no pensará en el sistema de salud. Porque si es una persona sin papeles se cree que no la van a atender. Pese a que se atienda a todo el mundo, mucha gente cree que no la van a atender. Esa persona cumplirá el confinamiento, pero vive en un sitio con un montón de gente. Por no decir qué les pasará a todas esas personas que trabajan en situaciones de economía sumergida, sin contrato. Los más vulnerables son los que no tienen capacidad de acceso al sistema de salud.

P ¿Cambiáran los presupuestos para Sanidad después de esta crisis?

R Pondrá en evidencia la necesidad de priorizar el sistema de salud. En Balears, el presupuesto del IB-Salut está entre el 40 y el 50 por ciento del presupuesto global de la comunidad. Los presupuestos en Salud son grandes. Esa priorización debe llevarse a cabo sobre todo en aquellos territorios donde se ha buscado privatizarlo y desmontarlo. En este sentido, en nuestra comunidad estamos en otro punto.

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