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Diario de una madre teletrabajadora

Las notas, menuda sorpresa

Día 10. Mi truco para hacerles más llevaderos estos días consiste en soltarles de repente: "¡Adivinad qué!" Dejan lo que estén haciendo y vienen...

Las notas, menuda sorpresa

Las notas, menuda sorpresa

Día 10. Mi truco para hacerles más llevaderos estos días consiste en soltarles de repente: "¡Adivinad qué!" Dejan lo que estén haciendo y vienen corriendo entusiasmados. Un plato decorado con una flor hecha de guacamole y queso; nos vamos al terrado con el bicho volador que imita un dron; un baño hasta arriba de espuma; un vídeo de cuando tenían cuatro meses y bailaban 'All you need is love' tumbados encima de una mantita; un concierto que ofrecen por Instagram los padres de un compañero, que son músicos, desde su terraza; he encontrado en el cajón de los cubiertos la cabeza de playmobil que llevaban tanto tiempo buscando; hoy toca pizza. Todo les encanta y les emociona. Lo que más les gusta es cuando digo: "¡Adivinad qué! Mamá ya ha cerrado el ordenador y va a coger el autobús, y llegará muy pronto al salón para jugar con alguien a serpientes y escaleras". La sorpresa de ayer sí que no se la esperaban, yo misma quedé pasmada. El cole nos envió las notas a través de su aplicación informática. El mundo se para, yo tengo que organizar el desembarco de Normandía para bajar la basura, pero las calificaciones de los niños llegan puntuales a los hogares enclaustrados. "¿Y cómo?", pregunta ella con desconfianza. "Por el teléfono". Él ni me mira, concentrado en formar todos los dragones de 'Entrena a tu dragón 3' con piezas de distintos juegos, palos y piñas extraídos de su cajón de los secretos. "¿No queréis saber si son buenas", insisto yo. "¿Son buenas?", preguntan por preguntar. "Son buenísimas. ¿Queréis verlas?" "No, habías prometido que hoy ibas a leer 'La hija del grúfalo'". Se me ocurre que las notas tendrían que llegar en un sobrecito en lugar de la pegatina de una quely merienda. Les he traído una de mi incursión semanal a la tienda y ella se ha puesto a dar botes de alegría gritando "¡Es el día más feliz de mi vida!".

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