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Nuevas tecnologías en la educación

La mayoría de los colegios públicos utiliza ordenadores desfasados para las clases

Cada vez más centros concertados incorporan el uso de iPads a sus clases y algunos públicos se inician con otros dispositivos similares, pero desfasados

Estudiantes del colegio concertado Nostra Senyora de la Consolació de Alcúdia usando cada uno su Ipad durante una de las clases del pasado viernes.

Estudiantes del colegio concertado Nostra Senyora de la Consolació de Alcúdia usando cada uno su Ipad durante una de las clases del pasado viernes. nena carbonell

Los colegios e institutos de las islas no quieren perder el tren de las tecnologías, en el que los niños de hoy viajan con extraordinaria comodidad, pero cada centro salta al vagón como puede. Mientras en cada vez más centros concertados el iPad comienza a imponerse y algunos públicos (menos) incorporan dispositivos similares, el grueso de colegios continúa tirando para adelante con los ordenadores portátiles y las pizarras digitales que recibieron en 2010 en el marco del plan de Escuela 2.0 que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero. Hace seis años.

Se hizo una inversión millonaria y se metieron en colegios e institutos miles y miles de portátiles, pero faltó la planificación posterior, según ha denunciado en varias ocasiones la Asociación de Profesores de Informática de Balears. El curso pasado la entidad denunció en un informe que los ordenadores quedaban infrautilizados en muchos sitios por escasez de formación; por falta de informáticos en los centros; por la antigüedad de los dispositivos (que exigen tener un mínimo de conocimientos técnicos para saber cómo ir actualizándolos para que sigan tirando); y también por las carencias de conectividad que aún tienen algunas escuelas. Miquel Àngel Cabot, presidente de la asociación, expuso esta situación al conseller March en una reunión que mantuvieron hace unos meses y le sugirieron ir cambiando los portátiles por tabletas, por su mayor versatilidad.

"Pero ya nos dijeron que por presupuesto era muy difícil plantearlo", señala Cabot, quien matiza que el coste final no sería tan elevado ya que "si hicieran un gran pedido podrían conseguir tabletas para cada alumno por 70 euros, no hace falta que sean Apple". Cree que se puede estar creando grandes diferencias de un centro a otro y advierte de que en el tema tecnológico ni los colegios ni los profesores "pueden permitirse quedar desafasados respecto al alumnado".

El director general de Innovación Educativa, Jaume Ribas, admite que de momento es "inviable" plantearse la renovación de los portátiles a pesar de que "comienzan a fallar". Sí continúan avanzando en la dotación de pizarras digitales (el próximo mes repartirán 175 nuevas y así habrá 3.500 en todos los centros públicos de las islas y se cubrirá casi toda la Primaria y Secundaria).

Ribas asegura que aunque en la concertada el iPad está irrumpiendo con fuerza, en la red pública también hay una serie de centros que impulsan iniciativas similares.

El director general indica que su equipo valora ahora distintas fórmulas para encarar este tema el próximo curso y que su idea sería "facilitar a cada centro que siga el camino que elija". Una de las opciones es fijar un sistema de financiación para facilitar a las familias adquirir una tableta, similar al que se utiliza en la reutilización de libros. Para Vicente Rodrigo, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres (FAPA), cree que es importante que Educación vele por el desarrollo de las nuevas tecnologías en las dos redes de enseñanza y que en este sentido "la Adminitración podría ponerse las pilas" con la pública.

Ribas matiza que en algunas escuelas públicas "ya hay mucho trabajo hecho" gracias a acuerdos de colaboración con distintas empresas, como hace el IES Joan Alcover con Google y el uso de los Chromebooks; o el colegio de Son Quint o el Juníper Serra de Petra, que desde hace dos cursos trabajan con tabletas en el marco del proyecto Samsung Smart School.

No todo es Apple, aunque la concertada está apostando sobre todo por la marca de Steve Jobs por creer que ofrece mayores garantías tecnológicas y también pedagógicas, al entender que es la empresa que antes y mejor ha visto el filón educativo del dispositivo y ha creado una línea específica sólida y con muchos recursos.

Coste inicial

La manzanita tiene su coste y a algunos padres les pilla desprevenidos. "Fui a comprar los libros de texto, pagué 190 euros y solo me dieron una agenda y un libro de ejercicios de inglés; me dijeron que los libros están todos dentro del iPad, por el que hemos pagado, entre seguro, fundas y demás, unos 700 euros". Total: este septiembre la vuelta al 'cole' le ha costado unos 900 euros, sin contar el material escolar. Con esta situación se encontró a principios de mes el padre de un alumno de La Salle, centro que a este curso ha empezado a incorporar las tablets en 4º de Primaria y en 1º de ESO.

El colegio anunció el plan en mayo del año pasado y generó revuelto entre algunas familias, asustadas por el gasto inicial; no muy contentas con la idea de que sus hijos estuvieran tanto tiempo expuestos a las pantallas; recelosas de que los dispositivos tuvieran que ser de Apple, o inquietas ante la posibilidad de que el centro estuviera aprovechando para sacar rendimiento económico de la medida.

Las quejas llegaron a la Conselleria e Inspección inició una investigación para determinar dos puntos básicos: que el colegio no obtuviera beneficios con el proyecto y que no se discriminara a ningún niño por no poder pagar el dispositivo. El inspector concluyó que no se estaba produciendo ninguno de los dos supuestos y que detrás de las tablets había un proyecto pedagógico (los docentes y el equipo directivo empezaron a formarse hace más de dos cursos), con lo que el centro, que tiene autonomía para decidir sus materiales, podía seguir adelante.

La Salle ha becado y dado ayudas económicas a una decena de familias y este curso han empezado ya con los iPads en dos niveles. El próximo año se incorporarán dos más, y así progresivamente. Mar Carbonell, la directora general, y Caterina Rigo, de Primaria e Infantil, apuntan que según sus cálculos en cuatro o cinco años los padres habrán amortizado el gasto; señalan además que siempre se les ha dado la opción de que compren los aparatos en otro sitio si quieren y no a través de la empresa con la que ellos lo están gestionando, aunque, eso sí, "deben adquirir el programa" elegido por el centro. Garantizan también que si las familias ya tienen un iPad pueden usarlo si cumple una serie de requisitos (aunque hay padres que se quejan de que es muy difícil por la configuración) y avanzan que les enseñarán cómo manejarse con la tableta para que puedan implicarse con el trabajo de sus hijos.

Reconocen que hubiera sido mejor empezar a informar con más antelación, pero insisten en que lo importante es que el proyecto está fundamentado, que el objetivo es que el niño sea protagonista y trabaje de forma más autónoma y que la idea final es que al salir al mundo sepa desenvolverse y tener las habilidades que le exige la sociedad del siglo XXI ¿Se olvidarán de jugar, de correr, de dibujar? "La idea no es que estén todo el día delante de la pantalla, es solo una herramienta más, y siguen usando cuadernos y escribiendo..."., replican.

El colegio Nostra Senyora de la Consolació de Alcúdia fue el pionero en la introducción de Ipads en clase: "Es necesario que los niños conozcan y manejen lo que luego se encontrarán fuera: no puedes obsesionarte, pero tampoco vivir de espaldas a ello", razona Salvador Piña, el director del colegio.

Empezaron el curso 2013-2014 con los alumnos de 5º de Primaria y hoy ya los utilizan hasta en 2º de ESO. Es un proyecto que cuenta con el apoyo decidido del equipo directivo, de las familias y del claustro, que se formó a conciencia y pasó un verano de duro trabajo configurando los dispositivos e incluso confeccionando sus propios libros digitales (aprendiendo previamente a programar: lo suyo es un trabajo casi artesanal).

Su plantilla hoy imparte cursos de formación a otros docentes. Y colegas de otros centros pasan por Alcúdia a conocer su experiencia. Uno de los que se acercó a conocer el proyecto de Nostra senyora de la Consolació fue El Temple de Palma, que hace dos años empezó a formarse en cómo cambiar la metodología de enseñanza apoyándose en el iPad. Avisaron entonces a los padres de hacía dónde iban a dirigir el centro a partir de entonces, algo que algunas familias se tomaron como una invitación a irse si no estaban dispuestos a asumir el pago del dispositivo.

Juan Carlos Thomàs, director pedagógico, y Francisca Berga, responsable de la entidad titular, niegan que ese fuera el sentido de la circular que se envió y aseguran que aunque hubo padres que expresaron sus dudas, no hubo mucha oposición ni quejas formales.

"Más demanda de plaza"

Berga añade que nadie se ha dado de baja y que de hecho este año por primera vez han tenido que rechazar solicitudes de plaza en 4º de Infantil cuando antes no dejaban a nadie fuera: un aumento de la demanda que achacan al cambio metodológico en el que se han embarcado. Insisten en que la tableta es "una herramienta" que usan de apoyo en el marco de una renovación de la manera de enseñar, que incluye también otros proyectos específicos de matemáticas, lectoescritura...

"Creíamos importante dar esta oportunidad a nuestros estudiantes", dice el director de este colegio del Polígono de Llevant de Palma, que recuerda que hay opciones de financiación y que una vez comprado el iPad, los padres solo han de seguir pagando una cuota digital los cursos sucesivos: "Al cabo de cuatro años, el ahorro es de 1.200 euros". Berga añade:"Esto nos da más trabajo, no ganamos nada más allá de la satisfacción de ver a los niños más motivados y de que su aprendizaje es significativo".

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