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En algunos pueblos de la isla los precios son hoy más caros que antes de la caída del crudo

En los próximos meses las tarifas bajarán con fuerza: abrirán hasta siete gasolineras 'low cost'

La diferencia entre llenar un depósito de 50 litros de gasolina en la estación de servicio más barata de Palma y la más cara de Mallorca (ses Salines) es de 8,15 euros, según los precios de esta semana (65,8 euros en las bombas de Manuel Azaña 5, por 73,9 que cuesta en ses Salines). Así que la competencia o, más bien, su ausencia, importa. Lo deja claro el mapa de precios que dibuja el Ministerio de Industria en Mallorca, que revela que cuanto más aislada y alejada de rivales está la estación de servicio más elevado es el precio. Ocurre de hecho con gasolineras de las mismas marcas, que llegan a discriminar con precios hasta un 15% más elevado a los vecinos de poblaciones como la citada ses Salines, Santa Margalida, Muro, Llucmajor, Son Servera, can Picafort o Felanitx, donde hoy están cobrando precios incluso más altos que cuando en junio el petróleo alcanzó su coste máximo del año (ahora está en mínimos desde 2010).

En algunos casos la falta de competencia es tal que dos gasolineras de la misma población y distinta marca cobran precios igualmente elevados. Un ejemplo perfecto se daba esta semana en Felanitx, donde las estaciones de servicio de Repsol, BP y Petronor ofrecían tarifas casi calcadas y nueve céntimos más caras que las del punto de venta más económico de la isla. Parten de una premisa que se repite con Felanitx, Muro o son Servera: aunque sea ocho euros más barato llenar el depósito en Palma, o cuatro euros más asequible en localidades más cercanas, a los vecinos no les compensa recorrer la distancia para ahorrar euros, por la simple razón de que acaban gastando más en cubrir los kilómetros de lo que dejan de gastar con los precios más bajos. Así que el mercado es libre para que las petroleras no compitan. Y ojo, son las petroleras, recalca el presidente de la patronal de gasolineras de las islas, Jesús Salas, al que no le gusta que se informe de las estaciones de servicio más caras "por el impacto que puede tener en ellas y en sus plantillas" y porque, según dice, son las compañías las que fijan los precios en la mayoría de los casos.

Pronto tendrán un factor más a analizar. En estos momentos están a punto de ver la luz hasta siete gasolineras de bajo coste, un servicio robotizado que permitirá a los consumidores acceder a combustible hasta un 10% más barato de la actual. A ello se sumará la tendencia del mercado internacional de petróleo a la baja. "Lo más normal es que los precios se reduzcan en los próximos meses", asume Salas.

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