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Entrevista a Emilio Ontiveros - Analista económico

Emilio Ontiveros: "España tiene una capacidad limitada de maniobra ante una crisis"

"A España le conviene un divorcio amistoso en el Brexit, las relaciones con Reino Unido son fuertes", dice el economista

El economista Emilio Ontiveros.

El economista Emilio Ontiveros. ISABEL RAMÓN

Emilio Ontiveros es uno de los economistas españoles de referencia. Catedrático Emérito de Economía de la Empresa en la Autónoma de Madrid, es también presidente de AFI (Analistas Financieros Internacionales). Ontiveros lamenta que la desaceleración económica que vive España no haya estado en la lista de prioridades de la última campaña electoral y se muestra mucho más preocupado por las consecuencias de la salida de Reino Unido de la UE que por la guerra comercial entre Washington y Pekín.

-¿Le preocupan las señales de ralentización de la economía?

-La economía española, como le está ocurriendo a la Eurozona, entró el año pasado en una desaceleración. Ese descenso es más explícito en la Eurozona. De hecho, España puede estar creciendo ahora casi el doble. Es verdad que una economía como la nuestra, fuertemente integrada en la UE, no puede abstraerse de esa desaceleración. Sin embargo, tanto la inversión extranjera como el consumo no se están resintiendo de forma significativa. Todo va a depender de lo que hagan las principales economías europeas. Alemania está en una situación preocupante, ya que está sufriendo los avatares de las amenazas que pesan sobre la industria del automóvil. Pero Italia es el socio europeo que más incertidumbres plantea. Es una economía estancada que no crece y tiene un sistema bancario convaleciente.

"Tengo la impresión de que en el seno de los partidos políticos no hay un debate sobre el alcance de la desaceleración de la economía"

-¿Cree que los partidos políticos se han tomado en serio este asunto en la campaña de las elecciones generales?

-No de forma suficientemente explícita. No sé si en el seno de los partidos hay un debate sobre el alcance de la desaceleración, pero me da la impresión de que no. Están tomando la economía como un gancho para dar lecciones sobre el presente y el pasado. No he visto en los debates ni declaraciones una interpretación mínimamente sosegada sobre el alcance y la vulnerabilidad de España a la caída en la Eurozona. La capacidad de maniobra de nuestro país para responder a una desaceleración mundial es limitada. Para bien o para mal, dependemos mucho de lo que hagan las instituciones europeas. El BCE ha sido una gran bendición. El cambio de política monetaria en 2012 ha beneficiado sobre todos a países como España, con un elevado endeudamiento público y privado. Si la desaceleración se pronuncia, la capacidad de maniobra del Gobierno, más allá del mercado de trabajo, es limitada porque las políticas monetarias, fiscales y de estímulos están muy condicionadas por Frankfurt [sede del BCE] y Bruselas.

-España ha disfrutado de un escenario que ha favorecido la recuperación, con tipos de interés reducidos y un precio bajo del petróleo. ¿Hasta cuando se va a mantener?

-Los tipos de interés bajos van a continuar. El BCE ha anunciado que no piensa en repuntes. Pero va a haber un viento menos favorable en los hidrocarburos. En las últimas semanas el precio del barril Brent ha repuntado hasta los 75 ó 76 dólares y la economía española es dependiente al petróleo. Si sigue subiendo hasta los 80 dólares se vería un deterioro claro en el sector de las exportaciones, aunque no como el de 2008.

Ontiveros cree necesario enviar un mensaje de tranquilidad sobre el futuro de las pensiones. Isabel Ramón

-¿Qué afecta más a España, el Brexit o el conflicto comercial entre Estados Unidos y China?

-El Brexit. Las relaciones económicas con Reino Unido son fuertes, tanto en términos comerciales como de servicios. Reino Unido es uno de los países a los que vendemos más mercancías de las que ellos nos venden. Eso se aprecia claramente en el sector servicios, donde el 21% de los ingresos por turismo fueron de visitantes británicos. Además, son grandes compradores de viviendas en España. Por otra parte, España tiene en el Reino Unido la parte más importante de su stock de inversión financiera en sectores como energía, banca o seguros. A España le vendría muy bien que el divorcio fuera amistoso, con un escenario muy cercano a una unión aduanera. El turismo en general se verá afectado, no tanto porque el Brexit vaya a limitar el número de visitantes, sino porque fuera acompañado de una depreciación de la libra. El sector del automóvil también me preocupa. Y el tercero es la agricultura. Las grandes superficies británicas están llenas de verduras españolas. Es el más vulnerable, porque cualquier arancel le haría sufrir.

"Pienso que hay que hablar de prolongar la edad de jubilación y al mismo tiempo proponer que las rentas altas coticen más"

-¿Qué propone para afrontar el problema del sostenimiento de las pensiones?

A corto plazo, hay que transmitir tranquilidad a los perceptores de las pensiones. Que no se manejen amenazas apocalípticas. El sistema tiene el respaldo de los Presupuestos Generales del Estado. Pienso que se debería retomar ese espíritu de convenio que surgió cuando se creó el Pacto de Toledo, porque es un asunto transversal. Hay que establecer mecanismos que garanticen la sostenibilidad y la viabilidad a medio plazo. Creo que se debería hablar de prolongación de la edad de jubilación. No de forma genérica, pero si asumiendo esa idea, y al mismo tiempo proponer que las rentas más altas cotizaran algo más. Habría que plantearse determinados estímulos, sobre todo a la incorporación al mercado laboral de trabajadores no españoles. Vamos a tener un problema demográfico que puede coexistir con el mantenimiento de una tasa estructural de paro relativamente elevada, pero vamos a necesitar más gente que trabaje aquí. Hay que ir tocando elementos distintos para equilibrar el sistema y hacerlo sostenible. Pero no es bueno que la solución se asiente en escenarios amenazantes. Eso genera un bloqueo y falta de confianza en la sociedad, sobre todo en las capas de la sociedad con menos capacidad de renta.

-Las nuevas normativas europeas, ¿alejan la posibilidad de que los rescates bancarios vuelvan a pagarse con dinero público?

-Las estipulaciones propias del Mecanismo de Resolución de la Unión Bancaria alejan el escenario de contribución de los Presupuestos Generales del Estado al salvamento de los bancos. Además, las probabilidades de que haya que salvar bancos son menores. Ya se han rescatado, ha consolidado sus recursos propios. La nueva normativa dice que los accionistas de un banco tienen que perder la camisa antes de que se rescate con dinero público. Las probabilidades de que contribuyamos a rescates bancarios son mucho menores que en 2008.

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