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Minuto 91 | Con siete bajas a Vallecas, pero solo una importante

Baba se presenta como la única ausencia destacada para el partido de esta noche, por mucho que Luis García magnifique el número de no disponibles

Ruesga penetra a canasta en el partido de ayer ante El Prat. | BSA

"A Vallecas vamos con siete bajas". Fue lo primero que quiso destacar Luis García en rueda de prensa. Es verdad, pero es una verdad a medias. Un aficionado que no siga habitualmente al Mallorca puede pensar que el equipo rojillo afronta el partido ante el Rayo Vallecano prácticamente en cuadro. Nada más lejos de la realidad. La única ausencia realmente importante, y el único de los siete que puede considerarse titular indiscutible es Baba, que cumple sanción por acumulación de tarjetas amarillas. El resto, o hace un siglo que están lesionados -caso de Raíllo o incluso Kubo-; son suplentes -Greif, Lago y Hoppe- o alternan titularidad con suplencia, en el caso de Salva Sevilla. El técnico del Mallorca es muy dado a magnificar lo negativo, tal vez para curarse en salud en caso de derrota y hacer más meritoria una posible victoria. Un absurdo en los dos casos. Pese a la ausencia de Baba, la única de consideración, el madrileño tiene a su disposición un número suficiente de efectivos de calidad para intentar no regresar de vacío esta noche para seguir manteniéndose a una distancia interesante de las plazas de descenso. En resumen, si se pierde será porque el Rayo habrá sido mejor, no por las siete bajas.

La Federación Española de Rubiales demostró el viernes querer muy poco la competición que organiza, la Copa del Rey. En un movimiento de ficha inaudito, a los jerifaltes del organismo federativo no se les ocurrió mejor idea que facilitar los horarios de las 56 eliminatorias del torneo del KO pasadas las diez y media de la noche del pasado viernes. Tuvieron todo el día para cuadrar horarios, que uno ya se imagina que no debe ser tarea fácil, pero de ahí a hacerlos público cerca de la medianoche es hacer muy mal las cosas.

De muy mal gusto fueron las palabras del barcelonista Óscar Mingueza esta semana para con el defenestrado Ronald Koeman. Desgraciadamente no resulta novedoso que un jugador despotrique del entrenador destituido a los pocos días de que este abandone el club. A Mingueza le ha faltado tiempo. El defensa catalán, que no se puede quejar de minutos con el holandés, pese a que ha puesto todo su empeño en no merecerlos, dijo que los jugadores no entendían al héroe de Wembley y que ya habían dejado de creer. Un estilo pésimo y unas palabras que se podría haber ahorrado.

El Palmer Palma sigue en depresión y la posibilidad de perder la categoría es cada vez más real

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Se le acaban las excusas al Palmer Palma. El representante mallorquín en LEB Oro sigue en depresión. En el partido que tenía que ganar, en el Palau ante un modesto como El Prat, que llegaba con solo dos victorias, volvió a perder (73-76) en una clara muestra de sus muchas carencias. Con un solo triunfo en nueve partidos, la posibilidad de perder la categoría es cada vez más real, pese a que es verdad que todavía falta mucho. Ni los jugadores ni el cuerpo técnico dan la talla. El nuevo proyecto de Boscana corre peligro y, de paso, el baloncesto mallorquín, que no solo no conoce la ACB, sino que puede quedarse sin LEB Oro.

Djokovic y las vacunas. El Open de Australia, que se disputa en enero, ha sido claro: no dejará jugar a los tenistas no vacunados. Y entre ellos está el nueve veces ganador, Novak Djokovic, que no ha dejado claro lo que hará.

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