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El Mallorca debe resistir como sea | Por Sebastià Adrover

Es uno de esos momentos de la temporada en los que hay que contar hasta diez. No sirve de nada alimentar la ansiedad que genera tener el ascenso tan cerca y que las matemáticas obliguen a esperar y esperar. El Mallorca debería haber ganado en La Rosaleda, generó mucho más que en un buen número de encuentros en los que sí se llevó los tres puntos como visitante, pero la realidad es que es muy complicado vencer a estas alturas. Para todos. Lo mejor del partido fue la reacción del equipo tras el absurdo penalti de Oliván. El lateral izquierdo catalán está ofreciendo un sensacional rendimiento, pero estos errores deben evitarse porque cualquier detalle marca las diferencias. Hacía tiempo que el equipo no jugaba tan bien y la pena es que eso no se tradujo en más que un solo gol. Al Mallorca le faltó gasolina en la segunda parte y los cambios de Luis García tampoco ayudaron a cambiar el panorama. Da la sensación de que los bermellones llegan muy justos y que los suplentes aportan menos de lo que deberían. Negarlo es disfrazar la realidad. Y es verdad que esto se está haciendo largo, pero la Segunda no regala nada. Lo que es incontestable es que este grupo de jugadores acumula setenta y dos puntos, una auténtica barbaridad, y que solo quedan cuatro jornadas por jugar. Es una eternidad para los que ya no pueden más, pero no queda otra que resistir. El premio es gigante.

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