14 de marzo de 2018
14.03.2018

Una reforma integral que se anunció el día 3 de marzo de 2017

El IME tenía la intención de reabrir la instalación este próximo verano tras destinar 2,5 millones de euros

13.03.2018 | 22:18
En marzo de 2017, el IME tomó la decisión de cerrar las dos piscinas exteriores de Son Hugo –la de 50 metros y la otra específica para saltos de trampolín– por el mal estado de la instalación. "Existe un riesgo de colapso y derrumbe de toda la estructura", explicó entonces el gerente del Institut Municipal de l'Esport, José María González, durante la visita que organizó Cort para mostrar la corrosión que sufría el acero galvanizado que sustenta las piletas y en la que también se informó de que incluso se había "levantado la base de hormigón" sobre la que está asentada la estructura.

Un drama con miles de perjudicados entre deportistas federados y los ciudadanos que acuden a nadar a la instalación municipal, una de las más utilizadas en Palma. Un problema que en Cort tenían previsto solucionar en un año escaso. "La reapertura será en verano de 2018", indicaron desde el Ajuntament ese 3 de marzo de 2017 tras informar que se destinaban 2,5 millones de euros para la mejora integral de la piscina.

Pero ni el alcalde entonces, José Hila, ni la concejala d'Esports, Susanna Moll, habían previsto que los trámites burocráticos iban a impedir cumplir esa promesa. Y eso que se había conseguido el dinero para su financiación tanto de los presupuestos ordinarios como de la Ley de Capitalidad y fondos europeos.

El caso es que para afrontar una obra de este tamaño se tienen que seguir las normas, cumplir unos trámites tan exigentes como engorrosos, tanto en su desarrollo como en el tiempo.

A grandes rasgos, el funcionamiento es complejo. Con el proyecto ya decidido y definido para su puesta en marcha, el IME inició unos trámites que se han ralentizado.


Informes, plazos...

Primero, porque son necesarios los informes de los servicios jurídicos, de intervención, de la oficina de control de gastos? y el primer obstáculo en forma de los correspondientes plazos. Si está todo en orden, de dos a tres meses para el siguiente paso: presentar al Consejo Rector, elevar la propuesta a Junta de Gobierno y, por fin, la adjudicación del proyecto. Hay que seguir sumando meses.

Y tras publicarse en el BOIB (Boletín Oficial de les Illes Balears), toca el proceso de licitación mediante el concurso público para la adjudicación del proyecto, con la recepción de plicas, apertura, valoración de los candidatos, dictamen de la mesa de contratación y su propuesta, que irá de nuevo el Consejo Rector, Junta de Gobierno? y si todo va bien y ninguna empresa de las aspirantes a realizar la obra que se han presentado recurre, ya se podrá empezar a trabajar en la remodelación total –que se extenderá varios meses– de una piscina que ha sido el estandarte de la natación balear desde su construcción y que ahora tiene el cartel de cerrada.

Un largo proceso que, con la entrada de la nueva Ley de Contratos del Sector Público ha sufrido algunas variaciones y ha provocado un nuevo retraso en el inicio de una obra muy necesaria.

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