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Diario de Mallorca

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MÚSICA CRÍTICA

Banda de Música de Felanitx y Quartet de Manel Camp: Big Banda con cuarteto

Muy buena acogida tuvo esa propuesta musical que ofrecieron la Banda de Música de Felanitx y el cuarteto de Manel Camp el pasado domingo en la explanada, frente al mar, de la zona de Sa Bassa Nova de Portocolom. Fue, sin duda, una de esas veladas que, los amantes al jazz en concreto y a la buena música en general, recordaremos, pues desde principio a fin se movió por unos cauces de calidad muy grandes.

Como recordó primero el director, Víctor Ferragut, y luego el pianista catalán afincado en Mallorca, el repertorio elegido para la ocasión no era el habitual de esa agrupación, formada por jóvenes muy talentosos. Una Banda de música, normalmente, ofrece otro tipo de partituras, aunque es bueno que también explore otros rumbos como, en este caso, hasta convertirse en una auténtica Big Band acompañante. Bueno, acompañante y también protagonista, pues si bien es cierto que los cuatro maestros del cuarteto, Lluís Ribalta a la batería, Horacio Fumero al contrabajo, Mattthew Simon a la trompeta y el propio Camp al piano, fueron los que llevaron el peso solista, la formación siguió muy de cerca sus pasos.

Aquí es de justicia indicar que algunos de los miembros de la Big Banda (sic) también tuvieron sus compases para el lucimiento: Miquel Uguet (saxo) y Pere Serravinyals (trombón) improvisando algunos pasajes y Bartomeu Uguet (trompeta), Maria Rigo (clarinete) y Laura Franco (oboe), tocando con partitura.

En la primera parte se ofreció una obra que Camp compuso para homenajear a Gershwin, Fantasia en blau es el título, y en ella el compositor crea elementos estilísticos a partir de unas ideas tomadas del compositor americano, pero siempre haciéndolas nuevas, suyas, en definitiva. Dividida en tres partes, como si de un concierto con solista se tratase (en el fondo esa obra es un Concerto Grosso del siglo XXI), esa Fantasia da rienda suelta al cuarteto para que demuestre lo que es, un auténtico grupo de jazz, con sus momentos de conjunto y, como no podía ser de otra manera, con sus improvisaciones.

Ya en la segunda parte, una especie de Suite construida a partir de obras de Gershwin. Gershwiniana (también de Camp) es otro homenaje, esta vez más literal, al músico de Brooklyn, con adaptaciones de fragmentos de Un americano en París, Porgy and Bess (no podía faltar Summertime) y de la Rhapsody in blue, entre otros. Aquí las melodías más conocidas de Gershwin se mostraron con todo su esplendor, pero con el sello personal que Manel Camp sabe imprimir a las versiones que hace de otros compositores, consiguiendo el aplauso unánime de todo el público.

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