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Diario de Mallorca

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MÚSICA CRÍTICA

Caro Joan Pons

Concurs de Cant Joan Pons ★★★

Palau de Congressos de Palma (19/06/22)

Orquestra Simfònica de Balears

Pablo Mielgo, director.

Final Concurs Joan Pons

Con un público menos numeroso del que cabría esperar, esa gala final del Primer Concurs de Cant Joan Pons demostró que el nombre de Pons tiene un tirón internacional, pues se presentaron casi cien solicitudes para participar, de las cuales fueron rechazadas la mitad, para dejar en ocho el número de voces finalistas. Cien jóvenes del canto, de todo el mundo, querían venir a la isla a demostrar lo que pueden cantar. Si eso no es un éxito de convocatoria, ¿qué lo es?

Esas ocho voces de jóvenes, entre veinte y treinta años, entre las que solamente dos eran masculinas (de hecho, de entre los participantes había un elevado número de hombres, muy por encima del de mujeres), seguro que tienen ya asegurada una carrera profesional en el mundo de la ópera, el oratorio y el recital. Son todas muy buenas, sin distinción: potentes, virtuosas y, sobre todo, muy musicales. Talento a raudales tiene la ganadora, la ucraniana Yulia Zasimova, que con el Caro Nome de Verdi inauguró el recital, pues le tocó a ella empezar la sesión, que cerró, hora y media más tarde, el barítono/bajo Grzegorz Pelutis, cantando nada menos que un fragmento de Fidelio de Beethoven. Pelutis, por cierto, hizo doblete pues además de ganar el tercer premio ganó el especial al «mejor barítono».

El público, que también pudo aportar algo al respecto, decidió que la mejor voz era la de Bozena Bujnicka, que con O mio babbino caro sedujo a los asistentes.

Muy, pero que muy interesante ese recital que demostró que la cantera de voces que se dedicarán a la ópera es amplia y potente.

Dos elementos, no menores, deslucieron el acto. Primero, el escenario elegido, pues el Palau de Congressos (mejor sería decir Palau de despropòsits) no reúne las condiciones óptimas para que los artistas pueden demostrar lo que valen. Y segundo, la presentación del acto, un acto que merecía más seriedad y menos ocurrencias «graciosas».

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