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“En La Biblioteca de Babel reivindicamos las Humanidades, no somos una librería futurista”

José Luis Martínez abrió en 2009 la librería palmesana que está entre las 20 mejores del mundo según el ranking del ‘Financial Times’

José Luis Martínez, este viernes, en La Biblioteca de Babel.

 La aventura de La Biblioteca de Babel empezó en el local de la calle Can Arabí en 2009. José Luis Martínez, que ya atesoraba experiencia como librero en Literanta, levantó la persiana de un establecimiento “en el que la estética también es muy importante”. “Buscaba huir de las librerías que son almacenes de libros”, explica a este periódico.

Como bien es sabido, las librerías son comercios complejos a nivel financiero. Y como complemento (primordial y no accesorio), Martínez decidió abrir en su interior un bar, introduciendo además un producto como el vino, “que guarda una estrecha relación con la literatura y con lo que es Europa y la cuna del continente, Grecia. Además fue Steiner quien dijo que la cultura se hizo siempre en los cafés”, señala. “El bar es culturalmente relevante en la gente de mi generación. Entendemos el bar como aquel lugar de encuentro donde intercambiamos ideas”, considera.

El nombre de la librería lo tomó directamente de un cuento de Borges. “Igual que el escritor argentino quería que entraran todas las formas posibles de lenguas y letras en la Biblioteca de Babel, nosotros queríamos tocar todas las experiencias que puede tener una persona no sólo a través de los libros, sino combinar este placer con la sensualidad del vino, que está relacionado con el Mediterráneo, que al fin y al cabo es la cuna de Europa”, señala. “Pienso además que el vino y los libros tienen un público similar”, agrega.

Otra característica de La Biblioteca de Babel es la terraza que pudieron instalar hace algunos años y que viene a homenajear por la estética a sus homólogas de París.

La terraza de La Biblioteca de Babel. Guillem Bosch.

Los elogios al establecimiento de Can Arabí son también a su selección de títulos. “Es algo que no se hace de un día para otro. Ahora mismo contamos con 25.000 referencias y no nos caben muchas más. Esta selección es una labor llevada a cabo por todos los que han trabajado aquí. Y el público creo que sabe apreciar lo que ofrecemos”, apunta.

Los fondos están dedicados básicamente a las Humanidades: ensayo, narrativa, poesía, filosofía y pensamiento. “Es el concepto humanista tradicional. La nuestra es una librería de raigambre europea”.

Otra librería: Alejandría

Además de la librería y el bar, Babel creó también una revista, La Gaceta de Alejandría. Y la Escuela de Humanidades (www.escueladehumanidades.es), donde se ofrecen talleres y cursos. “Hace tres años abrimos otra librería, Alejandría, que está en la cuesta de Can Muntaner, donde también está el local de la Escuela de Humanidades. La idea de Alejandría es original y consiste en reunir en un mismo espacio los mil libros más importantes de la historia. Es algo que va en contra de la moda de las librerías gigantes”, explica Martínez. La covid paralizó Alejandría, “ahora está abierta una parte, hemos de reconducir este establecimiento, darle un empuje, pues ahora está en proceso de cambio”. La librería es también un punto de encuentro de los escritores con sus lectores, pues es de sobra conocido su programa de presentaciones de libros. “Por aquí ha pasado gente de primer nivel: Félix de Azúa, Manuel Vilas, Mauricio Wiesenthal, César Antonio Molina o Mercedes Monmany, entre muchos otros. “También hemos hecho pequeños conciertos. Aquí tenemos un piano”.

“En Babel todo está hecho y pensado en torno a la idea clásica de las Humanidades. El bar bebe de la idea de Europa difundida en sus cafés. Aquí nosotros reivindicamos las Humanidades, no somos una librería futurista, no tenemos nada de informática ni nos interesa todo eso. Lo que siempre hemos querido es que cuando se entre aquí uno encuentre un momento de paz, una suerte de aislamiento, con un ambiente y una luz agradable”, defiende Martínez.

Un cliente en La Biblioteca de Babel. Guillem Bosch.

La inclusión en este prestigioso ranking del Financial Times elaborado a partir de las opiniones de sus lectores es “una alegría” para el propietario. “Es un regalo muy generoso, estamos orgullosos de estar ahí y lo vamos a reivindicar siempre que podamos”, asegura.

“Con Babel ha funcionado muy bien el boca a boca y el movimiento que hay sobre la librería en las redes sociales. La gente nos felicita muchas veces. Son felicitaciones que vienen de muchas partes. Y también vienen por aquí muchos turistas, por ejemplo, los franceses. Y gente de la península. Y tenemos a clientela fija que viene cada verano: un canadiense que se sienta en la terraza con un buen whisky de la selección que tenemos o una señora holandesa habitual que lo último que me pidió fue El criticón de Gracián”, relata.

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