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Crítica de cine | 'El buen patrón': Historia de un hombre ridículo

Fotograma de 'El buen patrón'.

¿Es El buen patrón el reverso de Los lunes al sol? Tratándose de una nueva colaboración entre el director Fernando León de Aranoa y el actor Javier Bardem, todo parece indicarlo. Pero lo es en diversos sentidos, no solo el de la perspectiva a través de la cual se cuenta la historia, que en Los lunes al sol era de unos trabajadores en paro y en El buen patrón es de un empresario, sino también por el tono: si aquella era un drama social, esta es una tragicomedia (también social) con más elementos de comedia que de drama. Bardem es el buen patrón. O eso cree él. Está obsesionado con el orden y el trabajo, pero trata a sus empleados siempre amablemente, quizá con condescendencia. Cada día, cuando llega a su empresa, revisa si los dos platos de la balanza que hay en la entrada están compensados: lidera una solvente fábrica de balanzas industriales en una indeterminada ciudad española, y el equilibrio es esencial. Ansía ganar un premio a la excelencia empresarial. Ansía a la joven trabajadora recién llegada. Ansía comer y vivir bien. Pero es un buen patrón -o, repito, eso cree él- y está para ayudar a sus empleados porque así se siente, burgués como es, más realizado. La socarronería la pone tanto el guion como la interpretación de Bardem, que juega al despiste durante los primeros 10 o 15 minutos para instalarse después en una farsa controlada por el director y absolutamente descontrolada para el personaje, quien se pilla los dedos más de la cuenta. Dice ser un buen patrón, pero no es más que un hombre ridículo encapsulado en una buena comedia de crítica social.

El buen patrón

***

Director: Fernando León de Aranoa.

Intérpretes: Javier Bardem, Manolo Solo.

Duración: 120 minutos.

País: España.

Género: Comedia.

Cines: Artesiete Fan, Augusta, CineCiutat y Festival Park.

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